Actualizado en 14/11/2013

HIPERTENSIÓN ARTERIAL | Síntomas y tratamiento

La hipertensión arterial (HTA) es una de las enfermedades más prevalentes en el mundo, acometiendo cerca de un tercio de la población adulta. En las últimas décadas, el número de hipertensos ha aumentado progresivamente debido a factores como mayor expectativa de vida, mayor incidencia de obesidad, sedentarismo y malos hábitos alimenticios. En este texto, abordaremos el diagnóstico, las complicaciones y los síntomas de la hipertensión arterial, conocida popularmente como presión alta o tensión alta.

Síntomas de la hipertensión arterial 

Uno de los grandes problemas de la hipertensión arterial es el hecho de que ésta pueda ser asintomática hasta fases avanzadas. No existe un síntoma típico que pueda servir de alarma para estimular la búsqueda de un médico.

Creer que es posible estimar si la tensión arterial está alta o normal basándose en la presencia o ausencia de síntomas, como dolor de cabeza, cansancio, dolor en el cuello, dolor en los ojos, sensación de peso en las piernas o palpitaciones, es un error muy común. Un individuo que no suele medir su presión arterial simplemente porque no tiene ningún síntoma, puede perfectamente ser un hipertenso y no saberlo. Por otro lado, si el paciente sabe que es hipertenso, pero tampoco mide la presión arterial periódicamente puede tener la falsa impresión de tenerla controlada. No existe ninguna forma de evaluar la presión arterial a no ser que se verifique por medio de aparatos específicos, llamados popularmente de «aparatos de presión».

El hecho de que algunas personas tengan dolor de cabeza o malestar cuando presentan presiones arteriales muy elevadas no significa que estos síntomas sirvan de parámetro. Estas mismas personas pueden tener picos de hipertensión asintomáticos sin darse cuenta de ello. Vale destacar que el dolor aumenta la presión arterial, siendo difícil saber en estos casos si la presión subió por el dolor de cabeza o el dolor de cabeza surgió por la presión alta.

Para obtener más información sobre los síntomas de la hipertensión, lea: SÍNTOMAS DE LA HIPERTENSIÓN.

¿Con qué frecuencia debemos medir la presión arterial?

Todo individuo adulto debe por lo menos una vez cada uno o dos años medir su presión arterial. Si el paciente es obeso, fumador, diabético o si tiene historial familiar de hipertensión arterial, la presión debe ser medida con una periodicidad mayor, cerca de dos veces por año.

En cambio los pacientes que saben que son hipertensos deben medir la presión arterial por lo menos una vez por semana para saber si la hipertensión está bien controlada. Hoy en día ya existen aparatos automatizados para medir la tensión arterial, que pueden ser adquiridos por los pacientes para verificar la presión arterial en casa.

Diagnóstico de la hipertensión arterial

Un error común en el diagnóstico de la hipertensión es creer que el paciente es hipertenso basándose apenas en una verificación aislada de la presión arterial. Un paciente hipertenso puede tener momentos del día en que la presión esté dentro o cerca del rango de normalidad, así como una persona sin hipertensión puede presentar elevaciones puntuales de presión arterial debido a factores como estrés y esfuerzo físico. Por lo tanto, no se da el diagnóstico ni se descarta la hipertensión basándose apenas en una única medida.

Varios factores pueden alterar la presión arterial puntualmente, entre ellos, estrés, esfuerzo físico, consumo de bebidas alcohólicas, cigarro, etc. La mayoría de las personas sólo busca medir la presión después de situaciones de estrés emocional o dolor de cabeza, situaciones que por sí mismas sólo pueden aumentar los niveles tensionales.

Para dar un diagnóstico de hipertensión arterial son necesarias de tres a seis verificaciones elevadas, realizadas en días diferentes, con un intervalo mayor que un mes entre la primera y la última verificación. De este modo, se minimizan los factores confusos externos. El paciente considerado hipertenso es aquel que presenta su presión arterial elevada frecuentemente y durante varios periodos del día.

¿Qué es el M.A.P.A.?

Cuando después de algunas verificaciones de la presión quedan dudas respecto a si el paciente es realmente hipertenso o si apenas presenta presión alta por estar nervioso durante la medición de la presión arterial, lo ideal es solicitar un examen llamado MAPA (monitoreo ambulatorio de la presión arterial). Este examen consiste básicamente en un aparato de presión que queda en el brazo del paciente durante 24 horas, verificando y registrando sus valores de la presión arterial varias veces por día, en situaciones diarias comunes, como dormir, comer, trabajar, etc.

Después de 24 horas de verificaciones, el aparato es entregado al médico que hace la interpretación de los registros. Las personas con más del 50% de las verificaciones elevadas son consideradas hipertensas. Entre el 20% y el 40% de las mediciones elevadas, son personas con gran riesgo de desarrollar hipertensión arterial, lo cual ya indica cambios en los hábitos de vida y de alimentación. Las personas normales presentan la presión controlada por más del 80% del día.

El MAPA puede ser usado para realizar el diagnóstico de hipertensión arterial en los casos dudosos, pero también para tener una idea de la efectividad del antihipertensivo en aquellos pacientes que ya se sabe que son hipertensos y se encuentran en tratamiento. Si el paciente es hipertenso, toma medicamentos y presenta en el MAPA presiones altas a lo largo del día es un claro indicio de que el actual tratamiento propuesto no está siendo eficaz.

Criterios para la hipertensión arterial

La definición más aceptada hoy en día sobre hipertensión es la siguiente:

Normotensos: presiones menores o iguales a 120/80 mmHg.
Prehipertensos: presiones entre 121/81 – 139/89 mmHg.
Hipertensos grado I: presiones entre 140/90 – 159/99 mmHg.
Hipertensos grado II: presiones mayores o iguales a 160/100 mmHg.

Hipertensión de bata blanca

Se denomina hipertensión arterial de bata blanca cuando encontramos pacientes que sólo presentan presión alta durante las consultas médicas. Son personas que se ponen ansiosas ante la presencia del médico y la presión sube puntualmente. En casa, fuera de las consultas, presentan la presión arterial en los límites de la normalidad. A veces es difícil diferenciarlas de los hipertensos verdaderos. En general, es necesario realizar el MAPA para tener certeza.

La hipertensión de bata blanca no es hipertensión propiamente dicha, pero afecta a personas que presentan mayor tendencia de desarrollarla, siendo un factor de riesgo para la hipertensión real. A estos pacientes se le indican cambios en los hábitos de vida, procurando impedir la progresión para la enfermedad establecida.

Consecuencias de la hipertensión

La hipertensión está asociada a diversas enfermedades graves como:

Insuficiencia cardiaca.
Infarto del miocardio (lea: INFARTO DE MIOCARDIO | Causas y Prevención).
Arritmias cardiacas.
Muerte súbita.
Aneurismas.
Pérdida de la visión (retinopatía hipertensiva).
Insuficiencia renal crónica.
ACV isquémico y hemorrágico (lea: ACV | DERRAME CEREBRAL | Síntomas y tratamiento).
Demencia por microinfartos cerebrales.
Arterioesclerosis.

La hipertensión arterial raramente tiene cura y el objetivo del tratamiento es evitar que órganos como el corazón, ojos, cerebro y riñones sufran lesiones que causen las enfermedades descritas arriba.

Como ya mencioné, las lesiones iniciales de la hipertensión arterial son asintomáticas, no obstante, existen exámenes que pueden detectarlas precozmente.

HIPERTENSIÓN Y RIÑONES

Una manifestación precoz de lesión renal debido a la presión alta es la presencia de proteínas en la orina, llamada proteinuria. Esas proteínas pueden ser detectadas fácilmente a través de un examen de orina simple llamado EAS (lea: ANÁLISIS DE ORINA | Examen de orina). Las cantidades pequeñas de proteínas son asintomáticas. Lesiones renales avanzadas llevan a grandes proteinurias, que se manifiestan como una gran formación de espuma en la orina (como espuma de cerveza). Otra señal de enfermedad avanzada es la elevación de la creatinina sanguínea (lea: CREATININA Y UREA ALTA).

La presión alta, si no es tratada, puede a largo plazo llevar a la insuficiencia renal terminal y a la necesidad de hemodiálisis.

HIPERTENSIÓN Y OJOS

La hipertensión arterial lleva a la lesión de los vasos que irrigan los ojos, causando pérdida progresiva de la visión. Un examen de fondo de ojo puede revelar lesiones precoces que aún no causan síntomas. El examen de fondo de ojo es aquel examen simple en el que el médico dilata nuestra pupila y después observa el ojo con una linterna especial.

Comparen las dos fotos, que aparecen abajo, de un examen de fondo de ojo. La primera es de un ojo normal. El segundo es un ojo con retinopatía hipertensiva avanzada. Las manchas rojas redondas son hemorragias y las manchas claras son pus. Repare en la deformidad de los vasos.

examen de fondo de ojo

HIPERTENSIÓN Y CORAZÓN

El corazón es quizá el órgano que más sufre con la hipertensión. La presión arterial elevada hace que éste tenga que bombear la sangre con más fuerza para vencer esa resistencia. El corazón es un músculo y como tal se hipertrofia (aumenta la masa muscular) cuando es sometido a esfuerzos de forma crónica. Un corazón con masa muscular aumentada presenta un espacio menor en su cavidad para recibir sangre. Esta disminución en el espacio para la sangre dentro del corazón causa la llamada disfunción diastólica.

La hipertrofia del ventrículo izquierdo y la disfunción diastólica son las señales más precoces de estrés cardiaco por la hipertensión. Pueden ser detectados en el electrocardiograma, pero son más fácilmente vistos en el ecocardiograma.

Como una cinta que durante mucho tiempo fue estirada y acaba por perder su elasticidad, quedando floja, el corazón después de años de estrés por la hipertensión deja de hipertrofiarse y comienza a dilatarse, perdiendo la capacidad de bombear la sangre. A esta fase se le da el nombre de insuficiencia cardiaca.

La hipertensión también aumenta el riesgo de enfermedad coronaria; los pacientes hipertensos mal controlados están bajo un riesgo mayor del miocardio.

HIPERTENSIÓN Y CEREBRO

Uno de los más importantes factores de riesgo para el ACV (derrame cerebral) es la hipertensión arterial (lea: 7 SÍNTOMAS DEL ACV (Accidente cerebrovascular)).

Muchas veces, los infartos cerebrales son pequeños y no causan grandes secuelas neurológicas. Conforme el tiempo pasa y la hipertensión no es controlada, esas pequeñas lesiones van multiplicándose, siendo responsables por la muerte de miles de neuronas. El paciente comienza a presentar un cuadro de progresiva pérdida de las capacidades intelectuales, que suele pasar desapercibida por la familia en las fases iniciales, pero que al final de varios años lleva a un cuadro llamado de demencia multiinfarto o demencia vascular.

La mayoría de las veces, estas lesiones de órganos importantes causadas por la hipertensión arterial mal controlada pueden ser revertidas si son tratadas a tiempo. Pero para eso es necesaria la concientización de que la hipertensión debe ser tratada antes de que aparezcan los síntomas de las lesiones de estos órganos, y no después.

Los principales factores de riesgo para la hipertensión arterial son:

Raza negra.
Obesidad.
Elevado consumo de sal.
Consumo de alcohol.
Sedentarismo.
Colesterol alto.
Apnea obstructiva del sueño.
Tabaquismo.
Diabetes mellitus (lea: SÍNTOMAS DE LA DIABETES).
Hipertensión maligna y urgencia hipertensiva

La hipertensión maligna es una emergencia médica y ocurre cuando hay un aumento súbito de los niveles de la presión arterial, causando lesión aguda de órganos nobles como riñones, corazón, cerebro y ojos. La hipertensión maligna normalmente se presenta con valores de presión sistólica arriba de 220 mmHg o diastólica arriba de 120 mmHg.

Las manifestaciones más comunes son insuficiencia renal aguda, hemorragia de la retina, edema de papila del ojo, insuficiencia cardiaca aguda y encefalopatía (alteraciones neurológicas por la presión elevada).

No todo paciente con niveles elevados de presión arterial presenta hipertensión maligna. Para que esto ocurra es necesario, además de la hipertensión grave, que haya síntomas y lesiones agudas de órganos nobles. Cuando los niveles tensionales están muy elevados, normalmente arriba de 180 x 120 mmHg, pero no hay síntomas o lesiones agudas de órganos, se denomina urgencia hipertensiva.

La hipertensión maligna es indicación de internación y reducción rápida de los valores de la presión. En la urgencia hipertensiva, no hay necesidad de hospitalización y la presión puede ser reducida gradualmente a lo largo de 24-48 horas.

Tratamiento de la hipertensión arterial

Una vez hecho el diagnóstico, todos los enfermos deben someterse a cambios en su estilo de vida antes de iniciar terapia con medicamentos. Las principales son:

Reducción de peso.
Hacer ejercicios físicos.
Dejar el cigarro.
Disminuir el consumo de alcohol.
Disminuir el consumo de sal.
Disminuir el consumo de grasa saturada.
Aumentar el consumo de frutas y vegetales.

La reducción de la tensión con esos cambios suele ser pequeña y difícilmente una persona con niveles de presión muy altos (mayor que 160/100 mmHg) logra el control sin ayuda de medicamentos. Sin embargo, en las hipertensiones leves, hay casos en que apenas con control de peso, dieta apropiada y práctica regular de ejercicios se logra el control de la presión arterial. El problema es que la mayoría de los pacientes no acepta cambios en los hábitos de vida y acaban necesitando de medicamentos para controlar la presión.

Aquellos enfermos que llegan al médico con presión alta y señales de lesión de algún órgano albo, deben iniciar pronto un tratamiento con medicamentos, ya que esto indica que tiene hipertensión desde hace mucho tiempo. Obviamente, los cambios de estilo de vida también están indicados en este grupo.

Sólo aquellos pacientes con señales de lesión de órgano albo, insuficiencia renal crónica, diabetes o con enfermedades cardiacas deben iniciar el tratamiento con medicamentos de inmediato.

Medicamentos para la hipertensión arterial (anti-hipertensivos)

Voy a describir los principales medicamentos usados para controlar la presión alta. No use este texto para automedicarse (incluso porque no describiré las dosis), pero sí para poder analizar con su médico el medicamento más indicado en su caso.

Son innúmeros los medicamentos usados en el tratamiento de la tensión alta, no obstante cuatro son clasificados como medicamentos de primera línea. Es importante destacar que muchos pacientes necesitan de más de un medicamento para controlar su presión arterial. Algunas personas tienen hipertensión de difícil control y, a veces, necesitan hasta de seis medicamentos anti-hipertensivos.

Diuréticos tiazídicos.

Ejemplos: Hidroclorotiazida, Indapamida y Clortalidona.

Son medicamentos baratos y con buenos resultados. Si no fuesen la primera opción, debe ser en la peor de las hipótesis la segunda. Esta clase de diuréticos es una excelente primera opción como anti-hipertensivos para negros y ancianos.

Dosis muy elevadas pueden afectar el control de la glicemia en diabéticos. Los diuréticos aumentan el ácido úrico y deben ser evitados en quien tenga gota (lea: GOTA | ÁCIDO ÚRICO | Síntomas y dieta).

El Lasix (furosemida) es un diurético de otra clase y no está indicado como primera línea en el tratamiento de la hipertensión, excepto en enfermos con insuficiencia cardiaca o insuficientes renales crónicos.

Inhibidores de la ECA (IECA) y Antagonistas de los receptores de la angiotensina 2 (ARA2)

Ejemplos: Captopril, enalapril, ramipril, lisinopril, losartan, candesartana, olmesartana.

También excelentes medicamentos para el control de la presión arterial. Son indicados principalmente en jóvenes, personas con enfermedad cardiovascular e insuficientes renales crónicos, principalmente si ya existe proteinuria.

Funcionan mal en personas negras. Pueden elevar el potasio sanguíneo y causar alergias en algunos enfermos.

Inhibidores del canal de calcio

Ejemplos: Nifedipina e Amlodipina.

La mejor opción para personas negras y muy buena para ancianos.

Es un tipo de hipertensores con fuerte acción, siendo una buena opción cuando la presión alta no cede con diuréticos o IECA.

Algunas personas presentan edemas en los miembros inferiores como efecto colateral.

Beta-bloqueadores

Ejemplos: Propranolol, Atenolol, Carvedilol, metoprolol, bisoprolol.

Son inferiores a los tres anteriores, pero deben ser la primera opción en los pacientes con enfermedad cardiovascular, arritmias cardiacas, jaqueca, hipertiroidismo (lea:SÍNTOMAS DE LA TIROIDES) y personas ansiosas a quienes les tiemblan las manos.

No deben ser usados en asmáticos y personas con frecuencia cardiaca debajo de los 60 latidos por minuto.

Enfermos con hiperplasia benigna de la próstata deben usar otra clase llamada de Bloqueadores alfa como el Prazosin y el Doxazosin. Son medicamentos de segunda línea que no deben ser prescritos en otros grupos.

En casos graves, de difícil control, existen alternativas como hidralazina, metildopa, clinidina y minoxidil, medicamentos más potentes, pero también con mayor incidencia de efectos colaterales.

Este texto fue traducido por Carlos Ordóñez.
Versión en portugués: HIPERTENSÃO ARTERIAL | Sintomas e tratamento.