Actualizado en 05/07/2013

SÍNTOMAS DEL VIH Y SIDA

Sepa cuáles son los síntomas iniciales de la infección por VIH y cuáles enfermedades definen el SIDA.

Lejos de lo que mucha gente piensa, ser portador del VIH no es lo mismo que tener SIDA. Para el diagnóstico del SIDA es necesario, además de la presencia del virus, la coexistencia de enfermedades causadas por la inmunodeficiencia.

El VIH actúa infectando y destruyendo los linfocitos, células que forman parte de nuestro sistema inmunológico. Este proceso de destrucción es lento y gradual, y los pacientes suelen permanecer asintomáticos por muchos años. Esto significa que las personas pueden ser portadoras de VIH por mucho tiempo sin necesariamente desarrollar SIDA.

El SIDA surge cuando el número de linfocitos se torna muy bajo y la cantidad de virus en la sangre (carga viral) es muy alta. Con pocos linfocitos viables, el organismo se torna más vulnerable a las infecciones, quedando susceptible a diversos tipos de virus, bacterias, hongos y hasta tumores.

En realidad, el virus VIH en sí provoca pocos síntomas. La gravedad está en las infecciones oportunas, aquellas que se aprovechan de la debilidad del sistema inmunológico para desarrollarse.

Incluso en algunos casos, el VIH puede causar síntomas. Inmediatamente después de la contaminación por el virus, podemos tener un cuadro llamado de infección aguda por VIH, que nada tiene que ver con el SIDA. Es un cuadro semejante a cualquier virus, que ocurre por una reacción del cuerpo ante la presencia de un virus nuevo.

En este texto vamos a hablar sobre los dos cuadros clínicos causados por el VIH:

  • Infección primaria por VIH (infección aguda por VIH).
  • SIDA.

INFECCIÓN AGUDA POR VIH

Llamamos de infección aguda por VIH al cuadro de infección viral que surge días después de que el paciente ha sido contaminado por el virus.

Una gran cantidad de señales y síntomas pueden estar asociados a la infección aguda por VIH. Muchos de estos síntomas son poco específicos y ocurren también en otros cuadros infecciosos, principalmente infecciones respiratorias por otros virus, como gripes, resfriados, mononucleosis, etc.

El síntoma más común de la infección aguda por VIH es la fiebre (38° a 40°), que ocurren en más del 80% de los casos.

También son muy comunes:

Faringitis sin aumento de las amígdalas y sin presencia de pus (lea: DOLOR DE GARGANTA | Faringitis y amigdalitis).

Manchas rojas en la piel (rash) que ocurren entre 48-72 horas después de iniciada la fiebre y suelen durar entre 5-8 días. Este rash suele presentarse como lesiones en forma redonda, menores que 1 cm, rojas, con discreto relieve y distribuidas por el cuerpo, principalmente en el tórax, cuello y rostro. También pueden afectar las suelas de los pies y las palmas de las manos.

Aumento de linfonodos o ganglios linfáticos (bubones), principalmente en axilas y cuello.

Dolores articulares, musculares y cefalea.

En el 10% de los casos puede haber también aumento del hígado y/o bazo, úlceras orales, anales y genitales, diarrea y vómitos (lo cual puede llevar a un adelgazamiento hasta de cinco quilos).

Las úlceras parecen estar relacionadas al punto de entrada del virus en las mucosas, parecido a lo que ocurre en el caso de la sífilis (lea: SÍFILIS | Síntomas y tratamiento). Úlceras orales indican contaminación por sexo oral activo y las úlceras anales por sexo anal pasivo. Del mismo modo, pueden haber úlceras vaginales y penianas.

Existen también casos descritos de hepatitis, neumonía y pancreatitis, causados por la infección aguda del VIH. En raros casos también puede ocurrir candidiasis oral o vaginal.

Típicamente, los síntomas de infección aguda por VIH se inician entre 2 y 4 semanas después de la exposición al virus. No obstante, ya fueron descritos casos con hasta diez meses de intervalo.

Como se puede notar, los síntomas de la infección aguda por VIH no son específicos, sino más bien comunes a otras enfermedades. Es muy difícil establecer un diagnósticos apenas por el cuadro clínico. Por eso, más importante que los síntomas en sí es el tiempo de intervalo entre el comportamiento de riesgo (sexo sin preservativos o por compartir agujas) y el aparecimiento de los mismos.

De cualquier modo, el diagnóstico es clínico ya que varias enfermedades tienen el mismo cuadro, siendo necesaria la realización de las serologías o de la investigación del virus para su confirmación.

Los pacientes en la fase aguda del VIH presentan carga viral elevadísima, y son, por lo tanto, altamente contagiosos en este momento.

El cuadro de infección aguda puede durar hasta dos semanas, después desaparece y el VIH queda silenciosamente alojado en el cuerpo por muchos años. Después de la fase aguda, la carga viral (la medición del virus circulante en la sangre) cae y se estabiliza en niveles bajos.

SÍNTOMAS DEL SIDA

Síntomas del SIDA
Síntomas del SIDA

El término de infección aguda suele coincidir con la positivación de la serología anti-VIH, es decir, los exámenes de sangre para el análisis del VIH se vuelven positivos.

El VIH ataca y destruye las células de defensa llamadas linfocitos CD4. El síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) es un cuadro de inmunosupresión (caída del sistema inmunológico) por niveles bajos de linfocitos CD4, lo que favorece el surgimiento de infecciones oportunistas.

Llamamos de infecciones oportunistas a aquellas que se aprovechan de la caída de nuestro sistema inmunológico para atacarnos. Las infecciones oportunistas existen no sólo en los casos de SIDA, sino también en pacientes transplantados, en quimioterapia, con cáncer o cualquier otra condición que lleve a la inmunodeficiencia.

Para establecer el diagnóstico del SIDA es necesario estar infectado por el VIH y:

1.Tener un recuento de linfocitos CD4 menor que 200 células/mm3; o,
2.Presentar una de las enfermedades definidoras del SIDA, que son:

  • Candidiasis pulmonar o traqueal.
  • Candidiasis de esófago.
  • Cáncer de cuello de útero invasivo.
  • Coccidioidomicosis diseminada (una infección fúngica).
  • Candidiasis de esófago.
  • Criptosporidiosis intestinal (enfermedad parasitaria).
  • Citomegalovirus (enfermedad viral).
  • Encefalopatía del VIH (lesión cerebral por VIH).
  • Herpes simple crónico (más de un mes de duración) o diseminado.
  • Histoplasmosis diseminada (infección fúngica).
  • Isosporiasis intestinal crónica (enfermedad parasitaria).
  • Sarcoma de Kaposi (neoplasia típida del SIDA).
  • Linfoma de Burkitt.
  • Linfoma del sistema nervioso central.
  • Infección diseminada por Mycubacterium avium complex (infección bacteriana).
  • Tuberculosis diseminada (lea: TUBERCULOSIS | Síntomas y tratamiento).
  • Neumonía por hongo Pneumocystis carinii (también llamado Pneumocystis jiroveccii).
  • Neumonías recurrentes (lea: NEUMONÍA | Síntomas y tratamiento).
  • Leucoencefalopatía multifocal recurrente (enfermedad viral que ataca al cerebro)
  • Sepsis por la bacteria salmonela.
  • Toxoplasmosis cerebral.
  • Síndrome consuntivo (adelgazamiento) del VIH.

Cualquier paciente que presente una de estas enfermedades probablemente posee deficiencia inmunológica, pues son problemas de salud que no suelen surgir en individuos con sistema inmune perfecto. Las enfermedades listadas arriba son típicas de pacientes con inmunodeficiencia, no necesariamente por SIDA. Su presencia, no obstante, indica obligatoriamente la investigación del VIH, en caso de que no haya una causa obvia para la inmunodeficiencia, como por ejemplo el uso de drogas inmunosupresoras o quimioterapia.

No existe un cuadro clínico único del SIDA. La presentación clínica dependerá del tipo de enfermedad que se desarrolle y de los órganos afectados. Si usted me pregunta cuáles son los síntomas del SIDA, he de responderle: «Depende, hay varios».

Las enfermedades más típicas del SIDA son la candidiasis de esófago, la tuberculosis (que en la forma pulmonar puede ocurrir también en personas sin VIH), o sarcoma de Kaposi, la toxoplasmosis cerebral, la neumonía por el hongo P. carinii y el citomegalovirus.

La inmunodeficiencia, además de facilitar el surgimiento de infecciones, también aumenta la frecuencia de neoplasias malignas. Cánceres como el de cuello de útero se tornan extremadamente agresivos, y los linfomas son mucho más frecuentes en el caso de personas con SIDA que en el caso de personas sanas. Otros, como el sarcoma de Kaposi, son típicos de inmunodeficientes, principalmente en homosexuales.

La imagen de un paciente con SIDA, caquéctico, lleno de lesiones de piel y candidiasis oral, ya no es tan común. El tratamiento avanzó mucho en los últimos años y buena parte de los enfermos mantienen sus niveles de CD4 elevados, impidiendo la ocurrencia de infecciones oportunistas. Los pacientes ya son diagnosticados más precozmente y el tratamiento suele ser iniciado antes de las fases avanzadas de la enfermedad.

Pero el VIH todavía no tiene cura y todavía mata. En realidad quien lleva al óbito no es el VIH, sino las infecciones oportunistas y las neoplasias secundarias a la inmunodeficiencia.

Este texto fue traducido por Carlos Ordóñez.
Versión en portugués: SINTOMAS DO HIV | AIDS