Actualizado en 20/06/2013

ACV | DERRAME CEREBRAL | Síntomas y tratamiento

El accidente cerebrovascular (ACV) tiene varios nombres, el más correcto es accidente vascular encefálico (AVE), pero también puede ser llamado de infarto cerebral, isquemia cerebral, ictus cerebral, trombosis cerebral o, popularmente, derrame cerebral. En este texto abordaremos el ACV isquémico y el ACV hemorrágico.

Para entender el ACV es necesario conocer 4 conceptos básicos:

Trombosis

Trombo = es un coágulo de sangre que se localiza dentro de los vasos sanguíneos, adherido a la pared del mismo, obstruyendo el paso de la sangre. La obstrucción puede ser parcial o total. Cuando el vaso es obstruido por un trombo, le damos el nombre de trombosis.

Émbolo = es cuando un trombo se suelta y viaja por la corriente sanguínea hasta encontrar un vaso con calibre menor que el propio émbolo, quedando sujeto y obstruyendo la circulación de la sangre. Cuando un vaso es obstruido por un émbolo, estamos frente a una embolia. Un ejemplo común es la embolia pulmonar.

Isquemia = es la falta de suplemento de sangre para algún tejido u órgano. Toda vez que la circulación de sangre no es suficiente para el funcionamiento de las células, ocurre la isquemia. Es un proceso reversible si es tratado a tiempo.

Infarto = es la muerte de las células por una isquemia prolongada. Ocurre en general por obstrucción de la arteria por un trombo o por un émbolo. El infarto más conocido es el del miocardio (músculo del corazón), sin embargo el infarto puede ocurrir en cualquier tejido u órgano.

El ACV, por lo tanto, no es otra cosa que un infarto de una región del cerebro causado por un trombo que se forma en una arteria cerebral o por un émbolo formado en algún lugar del cuerpo, que viaja en la corriente sanguínea hasta alojarse en una arteria del cerebro. Existe también el ACV hemorrágico, el cual será explicado más abajo.

ACV - Vascularización del cerebroFíjese en la vascularización de nuestro cerebro (vasos en azul). Cuando cualquiera de esos vasos queda obstruido, ocurre una isquemia y, consecuentemente, un ACV.

a) ACV por trombosis

El mecanismo de la trombosis cerebral es el mismo del infarto del corazón. La diferencia es que el primero ocurre en una arteria del cerebro y el otro en una arteria coronaria.

Personas con colesterol elevado presentan deposición del mismo en sus arterias en forma de placas de gordura. Es encima de esas placas que los trombos se desenvuelven. El trombo crece silenciosamente encima de las placas de colesterol y sólo genera síntomas cuando se torna grande o suficiente como para obstruir el paso de la sangre.

b) ACV por embolia

El ACV causado por un émbolo normalmente tiene su origen en el corazón, específicamente en el atrio izquierdo. Una arritmia cardiaca llamada fibrilación atrial es la principal causa de embolia cerebral. El atrio, cuando está fibrilando no pulsa correctamente, con lo cual la sangre dentro de él queda detenida, lo que favorece la coagulación y la formación de coágulos.

En la foto de abajo, podemos ver el coágulo (o trombo, punto negro) tornándose un émbolo al salir del corazón, ganar la arteria carótida y alojarse en una arteria cerebral, obstruyendo la llegada de sangre para una región del cerebro.

ACV por embolia

c) ACV por choque circulatorio

Además de la trombosis y de la embolia, existe un tercer tipo de infarto cerebral: es el causado por una parada cardiaca o un estado de choque circulatorio prolongado. Este tipo de accidente vascular cerebral es el más grave, pues la falta de circulación sanguínea apropiada hace que todo el cerebro sufra isquemia, y no sólo una región, como en los ACV’s causados por trombo o émbolo.

Pacientes con paro cardiaco prolongado suelen sufrir daños irreversibles en el cerebro. Tres minutos de paro cardiaco, sin atención médica, provocan lesiones cerebrales graves. A partir del quinto minuto, la posibilidad de muerte cerebral es próxima al 100%. Incluso cuando se inician rápidamente las maniobras de resucitación (masaje cardiaco) existe un límite de tiempo para sobrevivencia del cerebro. Pocos son los casos que evolucionan bien después de más de 10 minutos de maniobras de resucitación sin respuesta.

Estos 3 tipos de infarto cerebral son llamados de ACV isquémico, pues el mecanismo que lleva el infarto es una isquemia (perfusión de sangre insuficiente), sea por trombo, émbolo o choque circulatorio.

Los principales factores de riesgo para el accidente vascular isquémico (ACV) son:

Edad avanzada.
Diabetes.
Cigarro.
Hipertensión.
Colesterol alto.
Obesidad.
Fibrilación atrial.

El ACV es un cuadro que ocurre típicamente en personas mayores de 50 años con los factores de riesgo listados arriba, sin embargo puede ocurrir en jóvenes que tengan alteraciones en la coagulación sanguínea o enfermedades inflamatorias de los vasos, como, por ejemplo, anticuerpo antifosfolípido, factor V de Leiden, lupus o vasculitis.

ACV hemorrágico

ACV hemorrágicoAdemás del ACV isquémico, responsable por hasta un 85% de los casos, existe también el ACV hemorrágico, causado por la ruptura de un vaso del cerebro, que lleva al sangrado intracraneal. En general, el ACV hemorrágico ocurre por una debilidad de la pared de una arteria cerebral.

Las principales causas de ACV hemorrágico son:

Hipertensión.
Tabaquismo.
Uso de medicamentos que inhiben la coagulación como heparina y warfarina.
Traumas.
Aneurismas en el cerebro.
Malformaciones de los vasos cerebrales.
Vasculitis.

El ACV hemorrágico suele ser un cuadro más dramático que el ACV isquémico por alcanzar casi siempre un área cerebral mayor.

El cráneo es una caja cerrada que no tiene capacidad de expandirse. Cuando hay hemorragias grandes, la sangre se escapa hacia el cerebro formando hematomas que comienzan a comprimirlo en dirección a la calota craneal. Esta compresión del cerebro contribuye aún más a la lesión de las neuronas y al riesgo de muerte.

Existen dos tipos de ACV hemorrágico: hemorragia intracerebral y hemorragia subaracnoidea. La primera, como el propio nombre dice, ocurre cuando el sangrado se localiza dentro del cerebro. En cambio, la hemorragia subaracnoidea ocurre cuando el sangrado se da entre el cerebro y la meninge (membrana que cubre el cerebro).

El ACV hemorrágico, principalmente el intraparenquimatoso, suele tener un pronóstico negativo. La mortalidad llega a ser superior al 50% y apenas cerca del 10% quedan sin secuelas. Cuando hay hemorragias grandes y pérdida de conciencia, la tasa de mortalidad llega al 90%.

Ahora que usted ya entendió los tipos de ACV, vamos a la parte más importante, que es el cuadro clínico.

CONSECUENCIAS, SEÑALES Y SÍNTOMAS DEL ACV

Los síntomas del ACV dependen del área del cerebro abarcada. Cuanto mayor es el área, en general, más grave es el cuadro. Infartos pequeños en áreas nobles también son graves. Los síntomas más comunes del ACV son:

- Parálisis motoras, normalmente en apenas un lado del cuerpo.
- Disminución forzada en un miembro o en todo un lado del cuerpo.
- Pérdida del equilibrio con incapacidad de mantenerse en pie y dificultad para realizar tareas simples, como apretar un botón, encender la luz o llevar un vaso o un tenedor a la boca.
- Alteraciones en el caminar.
- Dificultades en el habla y boca torcida.
- Alteraciones en la musculatura del rostro o desvío de los ojos.
- Alteraciones visuales como visión doble, ceguera parcial o total.
- Desorientación, comportamiento extraño o discurso incoherente de inicio súbito.
- Disminución del estado de conciencia.
- Crisis convulsiva.
- Coma.
- Muerte.

La disminución de la sensibilidad y hormigueo aislado en uno de los miembros, o apenas en parte de ellos, no suele ser señal de ACV, pero sí de lesiones en los nervios periféricos o en la columna. El accidente cerebrovascular suele causar parálisis y disminución de fuerza.

Cuadros de ansiedad e histeria pueden simular un ACV; no obstante, en la mayoría absoluta de las veces son fácilmente distinguidos por el médico, puesto que los síntomas no siguen una lógica desde el punto de vista neurológico. Lo que para el paciente y su familia puede ser un evento con toda la apariencia de ACV, para el médico es claramente un cuadro de histeria.

El accidente cerebrovascular no causa dolor, excepto por un intenso dolor de cabeza que puede ocurrir en los casos de ACV hemorrágico.

Hasta 1/3 de los derrames ocurren durante el sueño y el paciente sólo nota alteración al despertar.

En los ACV’s hemorrágicos, el cuadro puede evolucionar muy rápidamente dependiendo de su extensión y del área del cerebro afectada. El paciente se queja de malestar y rápidamente puede evolucionar hacia una pérdida de la conciencia y paro cardiorrespiratorio.

Es muy común que el ACV suceda con pico hipertensivo. La falta de sangre en regiones del cerebro lleva al cuerpo a un aumento de la presión arterial en una desesperada tentativa de aumentar la perfusión de sangre para el cerebro. No se debe tratar de controlar la presión en estos casos (principalmente si la presión está debajo de 200/110 mmHg), pues existe el peligro de empeorar la isquemia cerebral si la presión baja rápidamente. Si hubiera sospecha de ACV, acuda de inmediato a un hospital y deje a los médicos controlar la presión de forma correcta.

Lea tambiém: 7 SÍNTOMAS DEL ACV (Accidente cerebrovascular)

Ataque isquémico transitorio

El ataque isquémico, conocido como AIT, ocurre cuando los síntomas del ACV desaparecen con menos de 24 horas después de su inicio. El AIT es un derrame incompleto, que ocurre cuando la isquemia consigue ser revertida espontáneamente antes que ocurra el infarto de la región acometida.

Quien haya padecido un AIT tiene un elevado riesgo de presentar un ACV en el futuro y debe ser seguido de cerca por un neurólogo.

AHORA LA INFORMACIÓN MÁS IMPORTANTE DEL TEXTO:

Existe una clase de medicamento llamada trombolítico, que disuelve trombos y émbolos y restaura la circulación cerebral, acabando con la isquemia e impidiendo que ocurra el infarto. No obstante, sólo tiene efecto en las primeras 3 horas del ACV, siendo aún más efectivo si es administrado en la primera hora y media.

Observación: los últimos trabajos científicos han demostrado beneficios de los trombolíticos hasta 4,5 horas después de iniciados los síntomas.

A la primera señal de ACV, el paciente debe ser llevado inmediatamente a emergencias para que haya tiempo de salvar el área cerebral isquemiada.

Por lo tanto, la peor cosa que se puede hacer cuando surgen síntomas de ACV es esperar para ver si el cuadro mejorará por sí mismo. Si existe la sospecha de derrame durante la madrugada no se debe esperar hasta el amanecer para llevar al paciente al hospital. Si no hubiese un carro disponible, llame a una ambulancia inmediatamente.

No se automedique y no espere a que los síntomas desparezcan. Si existen dudas respecto al momento exacto del inicio de los síntomas, lleve al paciente de cualquier manera a un sector de emergencia y deje que los médicos evalúen la indicación o no del trombolítico.

Nunca deje al paciente con sospecha de ACV conducir el carro. El cuadro puede evolucionar y un grave accidente podría ocurrir.

Los trombolíticos sólo están indicados para el ACV isquémico. NO SE USAN TROMBOLÍTICOS EN CASO DE ACV HEMORRÁGICO. El diagnóstico diferencial entre esos dos tipos de ACV es hecho a través de la tomografíaa computarizada del cerebro.

En el caso del ACV hemorrágico puede ser necesaria una cirugía de urgencia, en caso de que el cerebro esté comprimido por el sangrado. El tratamiento consiste en la remoción quirúrgica del coágulo/hematoma y de parte de la calota craneal para que el cerebro pueda expandirse sin quedar comprimido.

Este texto fue traducido por Carlos Ordóñez.
Versión en portugués: AVC | ACIDENTE VASCULAR CEREBRAL | Sintomas e tratamento