Actualizado en 17/06/2013

HEMOGRAMA | Valores Normales

El hemograma es uno de los análisis de sangre más útiles y más solicitados en la práctica médica. Algunas personas creen que todo examen de sangre es un hemograma, como si ambos términos fuesen sinónimos. Esto es una equivocación. Cuando el médico solicita una muestra de sangre, necesita indicar al laboratorio lo que él pretende que sea analizado. En nuestra sangre circulan varias sustancias que pueden ser medidas o investigadas, como proteínas, anticuerpos, células, electrolitos (potasio, sodio, calcio, magnesio, etc.), colesterol, hormonas e incluso bacterias o virus en casos de infección.

El hemograma es solicitado cuando el objetivo es tener informaciones sobre las células de la sangre, llamadas leucocitos, plaquetas y hematíes. Por lo tanto, en un hemograma no es posible tener datos sobre el nivel de colesterol, tasa de glucosa, investigación de bacterias, etc.

En este texto, vamos a explicar qué tipos de informaciones nos puede proporcionar el examen de hemograma.

Hemograma

En nuestra sangre circulan tres tipos básicos de células, todas producidas en la médula ósea. Son estas las células que estudiamos a través del hemograma:

Hematíes (glóbulos rojos).
Leucocitos (glóbulos blancos).
Plaquetas.

Los actuales valores de referencia del hemograma fueron establecidos en la década de 1960, después de la observación de varios individuos sin enfermedades. Lo que es considerado normal corresponde a los valores que ocurren en el 95% de la población saludable. El 5% de las personas sin problemas médicos pueden tener valores de hemograma fuera de la franja de referencia (el 2,5% un poco abajo y el otro 2,5% un poco arriba). Por lo tanto, pequeñas variaciones, para más o para menos, no necesariamente indican alguna enfermedad. Obviamente, cuanto más alejado se encuentre un resultado del valor de referencia, mayor será la posibilidad de que esto represente, verdaderamente, alguna patología.

No voy a detenerme mucho en valores específicos, ya que los laboratorios actualmente hacen esa cuenta automática a través de máquinas, y los valores de referencia siempre vienen impresos en los resultados. Cada laboratorio tiene su valor de referencia propio, y, en general, son todos muy semejantes.

ERITROGRAMA

El eritrograma es la primera parte del hemograma. Es el estudio de los glóbulos rojos, o sea, de los hematíes, también llamados de eritrocitos.

Ver el ejemplo ficticio abajo. Recuérdese que los valores de referencia pueden variar entre los laboratorios.

Los tres primeros datos, cuantificación de hematíes, hemoglobina y hematocrito, son analizados en conjunto. Cuando están reducidos, indican anemia, esto es, bajo número de glóbulos rojos en la sangre. Cuando están elevados, indican policitemia, que es el exceso de hematíes circulantes.

El hematocrito es el porcentaje de sangre que es ocupado por los hematíes. Un hematocrito de 45% significa que el 45% de la sangre está compuesta por hematíes. El 55% restante es básicamente agua y todas las otras sustancias diluidas. Se puede notar, por lo tanto, que prácticamente la mitad de la sangre está, en realidad, compuesta por células rojas.

Si por un lado la falta de hematíes perjudica el transporte de oxígeno; por el otro, las células rojas en exceso dejan la sangre muy espesa, dificultando su flujo y favoreciendo la formación de coágulos.

La hemoglobina es una molécula que está dentro del hematíe. Es la responsable por el transporte de oxígeno. En la práctica, la medición de hemoglobina acaba siendo la más precisa en la valoración de una anemia.

El volumen globular medio (VGM) o volumen corpuscular medio (VCM), mide el tamaño de los hematíes. El VCM elevado indica hematíes macrocíticos, o sea, hematíes grandes. El VCM reducido indica hematíes microcíticos, o de tamaños diluidos.

Dicho dato ayuda a diferenciar los varios tipos de anemia. Por ejemplo, anemias por carencia de ácido fólico se presentan con hematíes grandes, mientras que anemias por falta de hierro se presentan con hematíes pequeños. Existen también las anemias con hematíes de tamaño normal.

El alcoholismo es una de las causas de VCM aumentado (macrocitosis) sin anemia.

La CHCM (concentración de hemoglobina corpuscular media) o CHGM (concentración de hemoglobina globular media) evalúa la concentración de hemoglobina dentro del hematíe.

La HCM (hemoglobina corpuscular media) o HGM (hemoglobina globular media) es el peso de la hemoglobina dentro de los hematíes.

Los dos valores indican básicamente la misma cosa: la cantidad de hemoglobina en los hematíes. Cuando los hematíes tienen poca hemoglobina, son llamados de hipocrómicos. Cuando tienen mucha, son hipercrómicos.

Así como el VCM, la HCM y la CHCM también se usan para diferenciar varios tipos de anemia.

El RDW es un índice que evalúa la diferencia de tamaño entre los hematíes. Cuando este está elevado significa que existen muchos hematíes de tamaños diferentes circulando. Eso puede indicar hematíes con problemas en su morfología. Es muy común el RDW elevado, por ejemplo, ante la carencia de hierro, donde la falta de dicho elemento impide la formación de la hemoglobina normal, lo cual lleva a la formación de un hematíe de tamaño reducido.

Salvo el hematocrito y la hemoglobina, que son de fácil entendimiento, los otros índices del eritrogama son más complejos y personas sin formación médica difícilmente conseguirán interpretarlos de forma correcta. Es necesario conocer bien todos los tipos de anemia para que dichos datos puedan ser útiles.

LEUCOGRAMA

El leucograma es la parte del hemograma que evalúa los leucocitos. Estos son también conocidos como serie blanca o glóbulos blancos. Son las células de defensa responsables por combatir agentes invasores.

Los leucocitos son, en realidad, un grupo de diferentes células, con diferentes funciones en el sistema inmunológico. Algunos leucocitos atacan directamente al invasor, otros producen anticuerpos, otros apenas hacen la identificación y así sucesivamente.

El valor normal de los leucocitos varía entre 4000 y 11000 células por ml.

Existen cinco tipos de leucocitos, cada uno con sus particularidades, a saber:

Neutrófilos

El neutrófilo es el tipo de leucocito más común. Representan alrededor del 45% al 75% de los leucocitos circulantes. Los neutrófilos son especializados en combatir las bacterias. Cuando hay una infección bacteriana, la médula ósea aumenta su producción, haciendo que su concentración sanguínea se eleve. Por lo tanto, cuando tenemos un aumento del número de leucocitos totales, causado básicamente por la elevación de los neutrófilos, estamos probablemente frente a un cuadro infeccioso bacteriano.

Los neutrófilos tienen un tiempo de vida de aproximadamente 24-48 horas. Por eso, en cuanto el proceso infeccioso es controlado, la médula reduce la producción de nuevas células y sus niveles sanguíneos retornan rápidamente a los valores basales.

Neutrofilia = es el término usado cuando hay un aumento del número de neutrófilos.

Neutropenia = es el término usado cuando hay una reducción del número de neutrófilos.

Segmentados o bastones

Los segmentados o bastones son los neutrófilos jóvenes. Cuando estamos infectados, la médula ósea aumenta rápidamente la producción de leucocitos y acaba por lanzar a la corriente sanguínea neutrófilos jóvenes recién producidos. La infección debe ser controlada rápidamente, por eso no hay que esperar a que esas células maduren antes de enviarlas al combate. En una guerra, el ejército no manda sólo a sus soldados con mayor experiencia, sino también a aquellos otros que estén disponibles.

Normalmente, apenas entre el 4% al 5% de los neutrófilos circulantes son bastones. La presencia de un porcentaje mayor de células jóvenes es una señal de la posible existencia de un proceso infeccioso en curso.

En el medio médico, cuando el hemograma presenta muchos bastones, llamamos a este hallazgo de «desvío a la izquierda». Esta denominación deriva del hecho de que los laboratorios hacen el listado de los diferentes tipos de leucocitos colocando sus valores uno al lado del otro. Como los bastones suelen estar a la izquierda en la lista, cuando hay un aumento de su número se dice que hay un desvío hacia la izquierda en el hemograma. Por lo tanto si usted escucha el término «desvío a la izquierda», significa que hay un aumento de la producción de neutrófilos jóvenes.

Linfocitos

Los linfocitos son el segundo tipo más común de los glóbulos blancos. Representan entre el 15% al 45% de los leucocitos en la sangre.

Los linfocitos son las principales líneas de defensa contra las infecciones por virus y contra el surgimiento de tumores. Son ellos también los responsables por la producción de los anticuerpos.

Cuando tenemos un proceso viral en curso, es común que el número de linfocitos aumente, a veces sobrepasando el número de neutrófilos y tornándose el tipo de leucocito más presente en la circulación.

Los linfocitos son las células que hacen el reconocimiento de los organismos extraños, iniciando el proceso de activación del sistema inmunológico. Los linfocitos son, por ejemplo, las células que inician el proceso de rechazo en los transplantes de los órganos.

Los linfocitos también son las células atacadas por el virus VIH. Este es uno de los motivos por el cual el SIDA causa inmunodeficiencia y causa cuadros de infecciones oportunistas.

Linfocitosis = es el término usado cuando hay un aumento del número de linfocitos.

Linfopenia = es el término usado cuando hay una reducción del número de linfocitos.

Monocitos

Los monocitos normalmente representan del 3% al 10% de los leucocitos circulantes. Son activados tanto en procesos virales como bacterianos. Cuando un tejido está siendo invadido por algún germen, el sistema inmune encamina los monocitos hacia el lugar infectado. Este se activa, transformándose en macrófago, una célula capaz de “comer” micro-organismos invasores.

Los monocitos comúnmente se elevan en los casos de infecciones, principalmente en las más crónicas como la tuberculosis.

Eosinófilos

Los eosinófilos son los leucocitos responsables por el combate de parásitos y por el mecanismo de la alergia. Apenas entre del 1% y el 5% de los leucocitos circulantes son eosinófilos.

El aumento de eosinófilos ocurre en personas alérgicas, asmáticas o en casos de infección intestinal por parásitos.

Eosinofilia = es el término usado cuando hay aumento del número de eosinófilos.

Eosinopenia = es el término usado cuando hay reducción del número de eosinófilos.

Basófilos

Los basófilos son el tipo menos común de leucocitos en la sangre. Representan del 0% al 2% de los glóbulos blancos. Su elevación normalmente ocurre en procesos alérgicos y estados de inflamación crónica.

Conclusión

Cuando los leucocitos están aumentados damos el nombre de leucocitosis. Cuando están disminuidos damos el nombre de leucopenia. La leucocitosis puede ser causada por una linfocitosis o por una neutrofilia, por ejemplo. La leucopenia puede surgir debido a una linfopenia o neutropenia.

Cuando notamos un aumento o reducción de los valores de leucocitos es importante ver cuál de los seis linajes descritos anteriormente es el responsable por esa alteración. Como neutrófilos y linfocitos son los tipos más comunes, estos generalmente son los responsables por el aumento o disminución de la concentración de leucocitos.

Grandes elevaciones pueden ocurrir en las leucemias, que no es otra cosa que el cáncer de los leucocitos. Mientras procesos infecciosos pueden elevar los leucocitos hasta 20.000-30.000 células/ml, en la leucemia estos valores sobrepasan fácilmente los 50.000 cel/ml.

Las leucopenias normalmente ocurren por lesiones en la médula ósea. Pueden ser por quimioterapia, por drogas, por invasión de las células cancerígenas o por invasión por micro-organismos.

PLAQUETAS

Las plaquetas son las células responsables por el inicio del proceso de coagulación. Cuando un tejido de cualquier vaso sanguíneo es lesionado, el organismo rápidamente encamina las plaquetas al lugar de la lesión. Las plaquetas se agrupan y forman un trombo, una especie de corcho o tapón, que inmediatamente estanca el sangramiento. Gracias a la acción de las plaquetas, el organismo tiene tiempo de reparar los tejidos lesionados sin que haya mucha pérdida de sangre.

El valor normal de las plaquetas varía entre 150.000 a 450.000 por microlitro (uL). No obstante, hasta valores próximos a 50.000, el organismo no presenta dificultades en iniciar la coagulación.

Cuando los valores se encuentran debajo de las 10.000 plaquetas/uL hay riesgo de muerte, una vez que puede haber sangramientos espontáneos.

Trombocitopenia es como llamamos a la reducción de la concentración de las plaquetas en la sangre. Trombocitosis es el aumento.

La medición de plaquetas es importante antes de las cirugías, y para evaluar cuadros de sangramientos sin causa definida.

Consideraciones finales

Cuando tenemos reducción de dos de los tres linajes de células sanguíneas, hablamos de bicitopenia. Cuando los tres tipos de células están reducidos, damos el nombre de pancitopenia. Enfermedades que ocurren con inflamación crónica, como lupus, por ejemplo, pueden presentarse con reducción de una, dos o de los tres linajes. En realidad, cualquier agresión a la médula ósea, sea por medicamentos, infecciones o enfermedades, puede causar disminución de la producción de las células de la sangre.

No es necesaria ninguna preparación, ni estar en ayunas, para recoger sangre para el hemograma.

El término hemograma completo es apenas un preciosismo, ya que no existe hemograma incompleto. Si el médico quisiera apenas saber el valor del hematrocito y de la hemoglobina, él solicita un eritrograma. Si quisiera ver apenas el valor de los leucocitos, sólo tendrá que pedir un leucograma. Si el objetivo fuese apenas las plaquetas, se solicita un plaquetograma. Cuando se pide un hemograma, está implícito que el médico quiere la evaluación de los tres linajes (hematíes, leucocitos y plaquetas).

Este texto fue traducido por Carlos Ordóñez.
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