Actualizado en 17/06/2013

HIPO | Causas y tratamiento

El hipo es el resultado de una súbita e involuntaria contracción del músculo diafragma, que está localizado entre el tórax y el abdomen. En este artículo vamos a explicar:

  • Qué es el hipo.
  • Clasificación del hipo.
  • Cuál es la causa del hipo.
  • Cómo parar el hipo.
  • Hipo en los bebés.
  • ¿Qué es el hipo?

El diafragma es un músculo que está localizado entre el tórax y el abdomen, y es el principal músculo de la respiración. Gracias al movimiento del diafragma, logramos llenar y vaciar de aire nuestros pulmones.

Diafragma - hipo

El hipo surge cuando nuestro diafragma sufre una rápida e involuntaria contracción, de manera que nos hace aspirar aire. Como este movimiento respiratorio no es intencional, nuestras cuerdas vocales –también de forma involuntaria– se cierran súbitamente, impidiendo la entrada de aire, causando el conocido sonido del hipo.

El cierre de las cuerdas vocales impide la llegada del aire a los pulmones, de tal manera que, a veces, se va hacia el estómago. Por eso algunas personas tragan aire durante el hipo.

¿Cómo se clasifican los hipos?

La mayoría de los cuadros de hipo duran pocos minutos, desapareciendo espontáneamente o después de algunas prácticas, como beber agua helada o contener la respiración. En algunas personas, los hipos pueden demorar varios minutos en desaparecer.

Los hipos comunes raramente tienen algún significado clínico, sin que sea necesaria la evaluación médica.

Raras veces un episodio de hipo puede durar varias horas. Cuando el hipo demora más de 48 horas es llamado de hipo persistente. Cuando dura más de un mes se le denomina hipo intratable. Tanto el hipo persistente como el intratable son habitualmente causados por alguna enfermedad y deben ser siempre evaluados por un médico.

¿Cuál es la causa del hipo?

Hipo común

No sabemos exactamente por qué surge el hipo simple, que dura pocos minutos y desaparece espontáneamente. Se supone que los hipos son causados por situaciones que de algún modo irritan el diafragma. En el 80% de los casos, los hipos ocurren por espasmos sólo en la porción izquierda del diafragma. No se sabe por qué ocurre eso.

Las situaciones que más frecuentemente desencadenan crisis de hipo son:

Comer mucho hasta quedar con el estómago muy lleno.
Comer muy rápido.
Cambios bruscos en la temperatura del cuerpo.
Estrés emocional.
Ansiedad.
Tragar aire.
Comidas con mucho picante.
Beber refrescos u otras bebidas gaseosas.
Beber alcohol.
Fumar.
Privación del sueño.
Fiebre.

La razón por la que las situaciones arriba mencionadas funcionan como un detonante para los hipos en algunas personas, y sólo en determinados momentos, también se desconoce. Si usted suele presentar hipo con frecuencia, trate de descubrir cuál es el detonante más común para evitarlo. A veces, pequeños cambios en los hábitos, como comer con más calma, son suficientes para disminuir la frecuencia con que surgen los ataques de hipo.

Hipos persistentes o intratables

Los hipos que duran más de 48 horas pueden ser causados por una variedad de factores que son generalmente agrupados en las siguientes categorías:


Irritación de los nervios del diafragma.

Como cualquier músculo de nuestro cuerpo, el diafragma es controlado por nuestro cerebro, que envía sus órdenes a través del nervio frénico y del nervio vago. Las irritaciones de esos nervios pueden causar movimientos no deseados del diafragma, causando un cuadro de hipo prolongado. Las principales situaciones que pueden causar irritaciones de los nervios que sirven al diafragma son:

Reflujo gastroesofágico (lea: REFLUJO GASTROESOFÁGICO | Síntomas)
Úlceras del estómago o duodeno.
Tumores en la región del tórax o del cuello.
Bocio (lea: SÍNTOMAS DE LA TIROIDES).
Faringitis o amigdalitis (lea: DOLOR DE GARGANTA | Faringitis y amigdalitis).
Irritaciones del tímpano u objetos extraños dentro del oído.
Neumonía.
Pericarditis.

Enfermedades del sistema nervioso central

Algunas lesiones del cerebro pueden acometer el área que controla el movimiento del diafragma, llevando a hipos persistentes. Las principales causas son:

ACV (lea: ACV | DERRAME CEREBRAL | Síntomas y tratamiento).
Esclerosis múltiple.
Meningitis.
Tumores cerebrales.
Traumas craneales.

Alteraciones metabólicas

Las alteraciones en nuestro metabolismo, en los niveles de hormonas o de otras sustancias en la sangre, como electrolitos (sales minerales) y glucosa, también pueden llevar a cuadros de hipo prolongado. Las causas más comunes son:

Diabetes mal controlada (lea: SÍNTOMAS DE LA DIABETES).
Insuficiencia renal crónica.
Alteraciones de los niveles sanguíneos de potasio sodio o calcio.
Alcoholismo crónico.

Medicamentos

Algunos medicamentos están asociados a crisis de hipos prolongados, entre ellos:

Anestésicos usados en anestesias generales.
Corticoides.
Ansiolíticos de la clase benzodiacepínicos (diazepam, alprazolam, lorazepam).
Levodopa.
Nicotina.
Ondansetrona.
Alfametildopa.

¿Cómo parar el hipo? (¿Cómo quitar el hipo?)

Los hipos comunes no son considerados problemas médicos y no necesitan de tratamiento específico, ya que duran, habitualmente, pocos minutos, desapareciendo incluso sin que se haga nada.

Sin embargo, a nadie le gusta tener hipo y la mayoría de las personas acaba buscando una forma de abreviar las crisis. Como el hipo suele ocurrir por una irritación del diafragma o de sus nervios, algunas prácticas simples, que estimulen por lo menos una de esas dos estructuras, sirven para abortar las crisis.

Muchas de las soluciones caseras para el hipo realmente funcionan y presentan base científica. Por ejemplo:

Cuando tenemos un susto, aumentamos súbitamente la liberación de una hormona llamada adrenalina que, entre centenas de otras acciones, actúa directamente en la contracción del diafragma.

Cuando retenemos el aire y nos quedamos algunos segundos sin respirar, el nivel del gas carbónico (C02) en la sangre se eleva, lo cual es un fuerte estímulo para que el cerebro active los nervios del diafragma, obligándolo a contraerse.

Cuando bebemos agua helada, el nervio vago, que actúa sobre el diafragma, pero que también se enerva desde la garganta hasta el estómago, es estimulado por el cambio brusco de temperatura.

Otros consejos caseros para detener el hipo incluyen:

Gárgaras con agua helada.
Chupar hielo.
Beber agua caliente (cuidado con tomarla demasiado caliente y quemarse la boca).
Respirar dentro de una bolsa de papel.
Chupar limón.
Comer jengibre.
Tirar de la lengua.
Tocar la úvula (campanilla de la garganta) con un objeto, como por ejemplo una pajita o pajilla (conocida en otros países como bombilla, pitillo, caña, popote, etc.).
Ingerir una cucharada de azúcar o miel.
Doblar las rodillas y abrazar las piernas, comprimiendo el pecho.
Beber líquidos mientras se presiona la nariz.
Probar un poco de vinagre.

Cómo tratar hipos persistentes o intratables

Los hipos que duran más de 48 horas deben ser investigados, pues fatalmente son causados por algún problema médico. En estos casos, el tratamiento del hipo pasa por un tratamiento de la causa de base. Si el paciente tiene una infección de oído, el tratamiento es con antibióticos; si tiene niveles de sodio en la sangre muy bajos, la reposición de sodio hace que el hipo pare; si la causa es un medicamento, se debe suspender el medicamento, etc.

No obstante, no siempre el problema detrás del hipo persistente es fácilmente identificable. En otros casos, la enfermedad que causa el hipo no tiene un tratamiento específico, como en el de los pacientes que hayan tenido un ACV o un trauma craneal. Por lo tanto, muchas veces el médico necesita usar algunos medicamentos que inhiben el hipo, sin necesidad de actuar directamente en su causa. Algunos medicamentos usados para el hipo persistente son:

Clorpromazina (medicamento más usado y más estudiado para tratar el hipo).
Haloperidol.
Baclofen.
Metoclopramida.
Gabapendina.

Otras opciones para el control del hipo persistente son la acupuntura y la hipnosis.

En casos extremos –muy raros, por cierto–, la cirugía puede ser necesaria, con la implantación de un estimulador eléctrico en el diafragma, parecido con los marcapasos usados en el corazón.

Hipo en bebés

Más del 80% de los bebés presentan episodios frecuentes de hipo. En realidad, los bebés comienzan a hipar desde que son fetos, dentro del útero. Se cree que los hipos son importantes para el desarrollo de los sistemas respiratorios de los fetos, sirviendo como ejercicios para el diafragma y otros músculos respiratorios.

Cuanto menos desarrollado es el sistema nervioso, más comunes serán las crisis de hipo. Los bebés prematuros tienen más hipo que los bebés nacidos dentro del tiempo habitual, que a su vez tienen más hipo que los bebés de más de 6 meses.

El hipo de los bebés causa mucha más incomodidad en los padres que en los propios bebés. El bebé con hipo no siente dolor ni se irrita. Los bebés no se incomodan con el hipo como los adultos.

¿Cómo evitar el hipo en los bebés?

Es imposible evitar que los bebés tengan hipo, principalmente los recién nacidos. Sin embargo, algunas sugerencias ayudan a minimizar las crisis.

El hipo en los bebés generalmente es desencadenado por la alimentación o por la disminución de la temperatura corporal. Los bebés que maman muy rápido y tragan mucho aire suelen tener más hipo. Trate de tener a su bebé siempre bien caliente y con la boca bien pegada al pecho materno para minimizar la aparición del hipo. Después de mamar, déjelo en posición vertical para que eructe y disminuya la cantidad de aire en el estómago.

No use las sugerencias para parar el hipo de los adultos en el caso de los bebés, ya que no funcionan y pueden hacerle mal. No los asuste, no presione sus globos aculares, no tire de su lengua y no apriete su fontanela (mollera). Recuerde que los bebés no se incomodan con el hipo, tenga paciencia que después de algunos minutos desaparecerá. Conforme el bebé va creciendo, las crisis se van tornando cada vez menos comunes.

El hipo en los bebés sólo causa preocupación si está impidiendo sus actividades habituales como dormir o alimentarse, o si persisten después de pasados algunos minutos. El hipo frecuente en bebés mayores de un año tampoco es habitual. En estos casos, mencióneselo al pediatra, quien le indicará lo que debe hacer para descubrir si hay algún problema detrás del hipo, como reflujo gastroesofágico, por ejemplo.

Este texto fue traducido por Carlos Ordóñez.
Versión en portugués: SOLUÇO | Causas e tratamento.