Actualizado en 20/06/2013

LINFOMA DE HODGKIN y LINFOMA NO-HODGKIN

Linfoma es la enfermedad que surge cuando las células de nuestro sistema linfático sufren transformaciones malignas, o sea, se vuelven cáncer. En este texto, vamos a explicar qué es el linfoma y cuáles son las diferencias entre el linfoma de Hodgkin y el linfoma no-Hodgkin.

El linfoma, o mieloma múltiple, la leucemia y el síndrome mielodisplásico son las principales causas de cáncer que surgen en las células de defensa de la sangre, llamadas popularmente de glóbulos blancos.

Sistema linfático

Para entender lo que es un linfoma y por qué es diferente de la leucemia, debemos primero conocer el sistema linfático y cuáles son las células que lo componen.

El sistema linfático es un conjunto de vasos, linfonodos y tejidos que poseen cuatro funciones básicas:

Remoción de líquidos que están fuera de la circulación sanguínea. Los vasos linfáticos están extendidos por el cuerpo así como los vasos sanguíneos. Ambos están interconectados y siempre que hay extravasación de agua hacia fuera de los vasos sanguíneos, el sistema linfático la recoge y devuelve a la sangre.

Las grasas digeridas y absorbidas en los intestinos pasan por el sistema linfático antes de seguir hacia la circulación sanguínea.

Desarrollo y circulación de las células de defensa, llamadas de linfocitos. Los linfocitos son apenas uno de los linajes de los glóbulos blancos y entre sus funciones está la producción de anticuerpos. Los linfocitos circulan en la sangre y en el sistema linfático.

Recoger y encaminar microorganismos invasores hasta los órganos linfoides para que puedan ser combatidos por nuestro sistema inmune.

Linfoma
Vamos a explicar: los vasos linfáticos transportan la linfa, un líquido blancuzco formado básicamente de plasma y glóbulos blancos. Como ya se dijo, estos vasos recogen el exceso de líquido que normalmente se desborda de los vasos sanguíneos y se deposita en los tejidos del cuerpo. Este líquido recogido viaja hasta la cadena de linfonodos (ganglios linfáticos) más próxima. Los linfonodos son ricos en células de defensa, y cualquier microorganismo invasor que pase por ahí es eliminado. Podemos decir que los linfocitos son la policía y los ganglios linfáticos la delegación.

Después de este «filtro» el líquido linfático retorna a los vasos sanguíneos. El bazo, el timo y las amígdalas también son órganos linfáticos. Podríamos decir que funcionan como grandes linfonodos.

Linfomas

Los linfomas son los cánceres de las células del sistema linfático, básicamente de los linfocitos. Podemos decir que el linfoma es un primo de la leucemia. La diferencia está en que el linfoma crece dentro de los órganos linfoides, como en los linfonodos o el bazo, mientras que la leucemia se forma en la médula ósea, liberando sus células malignas para circular por la sangre. Si un linfocito sufre una transformación maligna en la médula ósea, donde es producido, éste se vuelve leucemia. Si esta mutación ocurre cuando el linfocito ya se encontraba en los linfonodos, se vuelve linfoma. Usando la misma analogía, podemos decir que el linfoma es el cáncer de la «delegación» y la leucemia es el cáncer de la «policía». La leucemia es un cáncer de la sangre y el linfoma un cáncer linfático.

Linfoma de Hodgkin y linfoma no-Hodgkin

El linfoma fue descrito por primera vez en 1939 por Thomas Hodgkin, médico inglés. Desde entonces, fueron descritos más de 40 subtipos que se diferencian por el linaje de las células y por alteraciones a nivel molecular.

Hoy día clasificamos los linfomas en dos grandes grupos: el linfoma de Hodgkin y los linfomas no-Hodgkin. Ambos tienen presentación clínica semejante, no obstante, dependiendo del subtipo, el pronóstico varía mucho. El linfoma no-Hodgkin es más común y presenta varios subtipos, con pronósticos distintos, siendo los más comunes el linfoma difuso de grandes células B (linfoma agresivo) y el linfoma folicular (linfoma indolente).

La diferencia entre el linfoma de Hodgkin y el linfoma no-Hodgkin está en las características de las células malignas. Esa distinción sólo es posible después de la biopsia y evaluación microscópica de las células cancerígenas. En general, podemos decir que las células malignas del linfoma de Hodgkin sufren muchas alteraciones, tornándose muy diferentes de las células normales de los tejidos linfoides, mientras que las células del linfoma no-Hodgkin sufren transformación maligna, pero preservan algunas características iniciales. Si usted quiere entender mejor cómo una célula se vuelve cáncer, sugiero la lectura de CÁNCER / Síntomas y tipos (el artículo será escrito en las próximas semanas).

Los linfomas son los tumores sanguíneos más comunes, siendo más frecuentes incluso que las leucemias, y están entre los 10 cánceres más comunes en el mundo. Pueden afectar desde niños hasta ancianos.

¿Cuál es la causa del linfoma?

No se sabe bien la causa, no obstante, algunas asociaciones están bien establecidas. Una de ellas es con el virus Epstein-Barr, causante de la mononucleosis. La infección por VIH y la infección por la bacteria H.pylori, causante de úlceras gástricas, también están relacionadas a algunos tipos de linfomas.

Otros factores de riesgo son: antecedentes de linfoma en la familia, inmunosupresión, como en los casos de trasplante de órganos, enfermedades autoinmunes, exposición a radiación y a algunos tipos de herbicidas.

Síntomas del linfoma

El linfoma suele presentar síntomas inespecíficos, como fiebre, sudores nocturnos, pérdida de peso, prurito (comezón) y astenia. Un hallazgo más específico es el aumento asintomático de los linfonodos. Abro aquí un paréntesis para explicar mejor.

Todo el mundo que ya tuvo infección de garganta, un afta, una espinilla mayor en el rostro o incluso una herida en el cuero cabelludo, notó que pueden surgir uno o más linfonodos aumentados y dolorosos en el cuello. Es el famoso ganglio (bubón). Esto es llamado en el lenguaje médico de linfadenopatía reactiva, que son linfonodos recibiendo y combatiendo las bacterias que están presentes en una región cercana. Apenas la infección es controlada, en pocos días, los linfonodos retornan a la normalidad.

En el linfoma este aumento de los ganglios es indoloro y persistente, en ocasiones progresivo, y no se identifican lesiones o infecciones que puedan justificar su aparición. Dicho aumento no es reactivo, y sí por el crecimiento de las células cancerígenas. Es el tumor del linfoma.

Otra señal de linfoma es la aparición de linfonodos en partes poco comunes, como en la región arriba de la clavícula o en las axilas. El aumento de los linfonodos asociado a un bazo aumentado de tamaño (normalmente perceptible en el examen físico) es muy sospechoso de linfoma. El dolor abdominal también es un síntoma común.

Otros ganglios que suelen formar tumores en el linfoma son los del mediastino, región dentro del tórax situada entre el corazón y los pulmones. En este caso sólo son identificados a través de exámenes, como la radiografía de tórax o tomografía computarizada.

El diagnóstico definitivo del linfoma se hace habitualmente a través de la biopsia del linfonodo aumentado.

Tratamiento del linfoma

El tratamiento depende del estadio del linfoma, pero generalmente se usa la quimioterapia y la radioterapia. En casos más graves, cuando no responden a la quimioterapia, se puede intentar el trasplante de médula ósea.

En algunos casos, el linfoma puede ser tan indolente, es decir, de crecimiento tan lento, que el médico puede optar por no iniciar un tratamiento agresivo, principalmente si el paciente es anciano. El paciente es vigilado periódicamente y la quimioterapia sólo se inicia si el tumor comienza a proliferar de forma peligrosa.

Pronóstico del linfoma

Bueno, todos aquellos que buscan información sobre cualquier tipo de cáncer quieren saber de inmediato cuál es la posibilidad de cura. Hablar en probabilidades de cura en cáncer es muy delicado, principalmente en los linfomas, que presentan innúmeros subtipos y diferentes pronósticos.

Como en cualquier neoplasia, cuanto más precozmente es detectado, mayores son las posibilidades de buenos resultados. En el linfoma de Hodgkin la detección precoz, cuando aún hay pocos linfonodos acometidos, normalmente indica gran probabilidad de éxito de la quimioterapia. Más del 80% de los pacientes con linfoma de Hodgkin inicial logran controlar la enfermedad.

Los linfomas no-Hodgkin presentan muchos subtipos y por eso pueden ser divididos en dos categorías.

Tumores indolentes (bajo grado): son aquellos que crecen lentamente, a lo largo de los años. Si por un lado el paciente vive hasta 20 años con el tumor, por otro, la cura completa es muy difícil, pues las células responden poco a la quimioterapia. Si el paciente es anciano y presenta un tumor no-Hodgkin indolente, puede que no tenga su expectativa de vida muy alterada.

Tumores agresivos (alto grado): los linfomas no-Hodgkin de alto grado, si no se tratan a tiempo, llevan al óbito en algunos meses. El lado bueno es que son neoplasias que suelen responder bien a la quimioterapia y hay una alta tasa de curación si se identifican a oportunamente.

Este texto fue traducido por Carlos Ordóñez.
Versión en portugués: LINFOMA HODGKIN e LINFOMA NÃO-HODGKIN