Actualizado en 21/06/2013

DIARREA | Causas y síntomas

La diarrea es una de esas enfermedades que todo el mundo tendrá al menos una vez en la vida. La mayoría de las personas presenta por lo menos un episodio al año. En realidad, la diarrea no es una enfermedad, sino una manifestación común de varias enfermedades diferentes del tracto gastrointestinal. En este artículo vamos a abordar los siguientes puntos sobre la diarrea:

  • Qué es la diarrea.
  • Cómo funciona la digestión.
  • Causas comunes de la diarrea.
  • Síntomas de la diarrea.
  • Señales de gravedad de la diarrea.
  • Tratamiento de la diarrea.

¿Qué es la diarrea?

Técnicamente, decimos diarrea cada vez que evacuamos más de 200g de heces por día. Nadie necesita pesar las heces para saber si está con diarrea o no. Prefiero la definición que dice que diarrea es la evacuación de heces pastosas o líquidas efectuada más de tres veces al día.

Identificar la diarrea es muy fácil, pero ¿por qué ocurre?

Diarrea

Bueno, una vez más, para entender una enfermedad es necesario entender el funcionamiento normal del organismo, en este caso, del sistema digestivo.

¿Cómo funciona la digestión?

Digestión es diferente de absorción. Digerir es el proceso de romper compuestos grandes en moléculas lo suficientemente pequeñas para ser absorbidas. Primero se digieren los alimentos para que después podamos absorberlos. Si los alimentos no fuesen digeridos, los intestinos no lograrían absorberlos, de manera que serían eliminados en las heces.

Después de ingerir un alimento cualquiera, éste desciende por el esófago hasta el estómago. El estómago tiene tres funciones básicas: matar gérmenes presentes en los alimentos a través de su pH bajo (muy ácido), romper moléculas grandes en moléculas pequeñas para posterior absorción en otros segmentos del tracto digestivo y almacenar comida, liberando hacia el duodeno los alimentos procesados en velocidad constante.

Al salir del estómago, el alimento llega al duodeno, la primera parte del intestino delgado. El duodeno recibe las secreciones del páncreas y de la vesícula biliar.

El páncreas libera el jugo pancreático, un líquido rico en bicarbonato que ayuda a disminuir la acidez de los alimentos que vienen del estómago. El jugo pancreático también es rico en encimas que hacen parte del proceso de digestión de proteínas, carbohidratos y grasas.

La vesícula biliar produce la bilis, que es la responsable de la coloración de las heces y de la digestión de grasas, colesterol y algunas vitaminas (A, D, E y K).

Después del duodeno tenemos el yeyuno y el íleon, respectivamente 2ª y 3ª partes del intestino delgado. El yeyuno y el íleon forman la mayor parte de nuestro sistema digestivo, pudiendo llegar a 6 metros de longitud. Esta es la región en la cual ocurre la mayor parte de la absorción de los alimentos digeridos. El intestino delgado es el responsable de la absorción de más o menos un litro de agua.

Al salir del intestino delgado, todo el material que no fue absorbido llega al colon (intestino grueso). El colon tiene aproximadamente 1,5 metros y es colonizado por más de 700 especies de bacterias que participan de la digestión de los elementos aún no digeridos, principalmente fibras y polisacáridos (carbohidratos con moléculas complejas). Esta digestión realizada por las bacterias del colon es la que causa los gases intestinales. No obstante, la función básica del intestino grueso es reabsorber el agua presente en el contenido alimentar y eliminada en las secreciones a lo largo del tracto digestivo, formando heces sólidas al final de este proceso. El colon reabsorbe hasta 19 litros de agua por día.

Por lo tanto, para resumir, podemos decir que:

1. El estómago y el duodeno, con el auxilio del páncreas y de la vesícula, digieren los alimentos.
2. El intestino delgado (yeyuno e íleon) absorben gran parte de los nutrientes digeridos en un poco de agua.
3. El colon absorbe una gran cantidad de agua y un poco de nutrientes digeridos.

Todo lo que no fue digerido o absorbido al final del colon sale en las heces.

Principales causas de la diarrea:

1. Intoxicación alimentaria

Más de 200 tipos de gérmenes, entre virus, bacterias y parásitos pueden causar cuadros de diarrea por intoxicación alimentar. La diarrea puede ser causada por el propio germen o por toxinas producidas por el mismo. Cuanto mayor es la concentración de toxina o microbios, mayor es la posibilidad de que estos venzan la acidez del estómago y alcancen los intestinos. Algunas toxinas después de su producción no son destruidas en el cocimiento, por eso, el almacenamiento de alimentos debe hacerse de forma correcta antes y después de la preparación.

La intoxicación alimentaria se presenta de tres maneras:

1.1 Vómitos como principal manifestación

El inicio súbito de náuseas y vómitos, pudiendo o no ser acompañado de diarrea, en menos de 12 horas después de la ingestión de alimentos contaminados (por lo general en menos de 6 horas) suele indicar intoxicación por enzimas preformadas. No es una bacteria en sí lo que causa la intoxicación, sino las enzimas que produjeron y quedaron depositadas en los alimentos. La toxinas actúan principalmente en el estómago, irritando su mucosa y causando vómitos.

Este tipo de intoxicación alimentaria es normalmente causada por las toxinas de las bacterias Staphylococcus aureus y Bacillus cereus.

Otra causa de intoxicación alimentaria con vómitos es un virus llamado Norovirus. Este virus puede ser transmitido a través de alimentos contaminados o de persona a persona a través de aerosoles como un refriado.

En los tres casos descritos, la enfermedad es autolimitada con 3-4 días de duración y no necesita de tratamiento específico además de la hidratación y medicamentos para aliviar los síntomas.

1.2 Diarrea acuosa como principal manifestación

La diarrea acuosa causada por intoxicación alimentaria es normalmente causada por la lesión de la mucosa del intestino delgado por la propia bacteria o por toxinas producidas sólo después de la ingesta del germen. En este caso, los síntomas sólo surgen después de 24-48 de la ingesta del alimento. Varios gérmenes como Cyclospora cayetanensis, Escherichia coli y Clostridium pueden ser la causa. Las infecciones virales también son causas de diarrea acuosa. Puede haber fiebre baja (menos de 38ºC.)

Por lo general, cuando varias personas con contacto social (trabajo, escuela, etc.) desarrollan diarrea, pero no presentan ingestión de ningún alimento sospechoso en común, suele tratarse de infecciones virales, que se transmiten del mismo modo que los virus de la gripe y el resfriado.

Las bacterias y toxinas actúan en la mucosa del intestino delgado, aumentando sus secreciones y acelerando la velocidad con la que pasan los alimentos. El intestino delgado no logra digerir y absorber los alimentos que, de este modo, llegan en gran cantidad al colon. El volumen de líquidos y nutrientes que llega al intestino grueso es muy grande, impidiendo su absorción.

Una vez más, el cuadro sigue siendo autolimitado con duración de 3-4 días. No es necesario ningún tipo de tratamiento específico. El propio cuerpo se encarga de controlar la bacteria y sanar la mucosa del intestino.

El cólera es la infección por medio de una bacteria llamada de Vibrio cholerae, que causa una severa diarrea acuosa. Los pacientes pueden tener más de 20 evacuaciones por día y llegan a perder hasta 1 litro de agua por hora. En los casos más graves es necesaria la internación para la hidratación por vía venosa.

1.3 Diarrea sanguinolenta o con pus y moco

La diarrea que presenta sangre, pus, moco o fiebre alta asociada debe ser siempre evaluada por un médico. Ese cuadro es llamado de diarrea inflamatoria o disentería y puede lleva a la sepsis u otras complicaciones graves.

La diarrea inflamatoria es causada por bacterias como Salmonella, Shigella, Campylibacter y Escherichia coli enterohemorrágica, que acometen a la mucosa del intestino grueso. Puede ser necesario el tratamiento con antibióticos para controlar la infección.

Sin embargo, es importante destacar que en casos de infección por Escherichia coli el uso de antibióticos puede empeorar la diarrea y favorecer la aparición de una grave enfermedad llamada de síndrome hemolítico urémico, que lleva a la anemias e insuficiencia renal grave. Por eso se debe siempre realizar el cultivo de las heces para identificar el agente causante e indicar la necesidad o no de antibióticos. Nunca se automedique con antibióticos en caso de diarreas.

El uso mal indicado de antibióticos, además de causar complicaciones, puede perpetuar la diarrea por impedir que la flora bacteriana original del intestino vuelva a crecer. Sin la flora bacteriana no hay digestión de alimentos en el colon y la diarrea no cesa.

Otro peligro de los antibióticos es la infección por el Clostridium difficile, una bacteria que se aprovecha de la ausencia de la flora bacteriana normal para causar una diarrea inflamatoria grave. La infección por el Clostridium difficile es la principal causa de diarrea en pacientes internados y en uso de antibióticos.

Las diarreas causadas por la bacteria Campylobacter están asociadas al surgimiento del síndrome de Guillain-Barré.

2. Diarrea crónica

Toda diarrea con más de dos semanas de evolución debe levantar sospechas sobre alguna enfermedad del tracto intestinal que no tenga su origen en una intoxicación alimentaria. Las diarreas con más de un mes de evolución son consideradas diarreas crónicas y siempre deberán ser investigadas.

Las principales causas de la diarrea crónica son las enfermedades inflamatorias intestinales, como la Enfermedad de Crohn y la rectocolitis ulcerosa, SIDA, infección por amebas y otros parásitos, tumores e hipertiroidismo (lea: SÍNTOMAS DE LA TIROIDES).

2.1 Síndrome del intestino irritable

El síndrome del intestino irritable es una causa común de diarrea intermitente y dolor abdominal. No existe ninguna enfermedad orgánica que justifique el cuadro. Normalmente el paciente se presenta con diarrea y cólicos relacionados a periodos de estrés emocional. Algunos pacientes alternan la diarrea con constipación intestinal, otros presentan pequeñas cantidades de moco en las heces. El exceso de gases intestinales también es frecuente.

El síndrome del intestino irritable es una enfermedad benigna y puede presentar mejorías con algunos cambios en la dieta y el estilo de vida.

La presencia de diarrea con sangre no ocurre en el síndrome del intestino irritable. Su presencia indica la existencia de otra causa de la diarrea.

2.2 Síndrome de mala absorción

Existen algunas enfermedades de los intestinos que impiden la absorción de determinados nutrientes, lo cual lleva a la diarrea.

Un ejemplo común es la intolerancia a la lactosa (derivados de la leche). Ocurre debido a una deficiencia en la producción de la lactasa, una enzima que digiere la lactosa en el intestino delgado.

Otro ejemplo es la pancreatitis crónica, donde la ausencia del jugo pancreático impide la digestión de varios nutrientes ingeridos.

La enfermedad celíaca ocurre por incapacidad de absorber gluten, una proteína presente en el trigo y en varios otros cereales.

El síndrome de mala absorción también puede ocurrir por parasitosis, como en la giardiasis.

Como se puede ver, existen decena de causas para la diarrea. La mayoría de los casos es autolimitado, causado por infecciones virales o intoxicación alimentaria.

¿Cuándo buscar a un médico debido a la diarrea?

Cuando la diarrea presente alguna señal de gravedad es necesario buscar atención médica, pues probablemente no desaparecerá espontáneamente, sino que podrá evolucionar hacia un cuadro más grave. Son señales de gravedad de la diarrea:

Fiebre alta, normalmente más de 38,5 ºC.
Diarrea severa que no mejora después de 48-72 horas.
Deshidratación.
Diarrea con sangre.
Diarrea con más de dos semanas.
Diarrea en pacientes ancianos y/o inmunodeficientes.
Niños que rechazan hidratación o alimentación durante la diarrea.

De no existir las señales de gravedad mencionadas, la diarrea debe ser tratada con ingestión generosa de líquidos. Cuanto más intensa sea la diarrea, mayor deberá ser la reposición de agua. Ya existen a la venta, en las farmacias, soluciones listas para la hidratación, como el Pedialyte®. Una opción es el suero casero que puede hacerse a partir de la adición de una cucharada de sal y una cucharada de azúcar en un recipiente con 1 litro de agua hervida o filtrada.

Se debe evitar a toda costa el uso de medicamentos para interrumpir la diarrea. Si hay una bacteria o toxina en el tracto intestina, ésta debe ser expulsada del cuerpo. La suspensión de la evacuación en enfermos infectados puede llevar a la sepsis grave.

Algunos medicamentos como el famoso Imosec® (Loperamida) sólo deben ser usados bajo prescripción médica. En la mayoría de los casos no está indicado, pues puede agravar la infección. En la mayoría de los casos, no es necesario ningún medicamento para la diarrea. Basta ingerir líquidos. Si hubiesen vómitos, pueden usarse medicamentos para controlarlo.

Los medicamentos probióticos, como el Floratil® (Saccharomyces boulardii) pueden ayudar a reducir el tiempo de diarrea en algunos casos, pero su beneficio es bastante cuestionado.

El paciente no necesita entrar en ayunas cuando tiene diarrea. En realidad, la alimentación ayuda a controlar la diarrea. Se debe apenas evitar alimentos grasosos o a base de leche, pues durante una infección intestinal la mucosa del intestino delgado está muy inflamada y no logra absorber nutrientes complejos. Refrescos de cola y Gatorade no son buenos para la diarrea, pues contienen gran cantidad de azúcar.

Para disminuir la contaminación, se debe siempre lavar las manos antes de preparar alimentos o iniciar las comidas. El paciente con diarrea no debe preparar alimentos para otras personas hasta que esté curado.

Este texto fue traducido por Carlos Ordóñez.
Versión en portugués: DIARREIA | Causas e tratamento