Actualizado en 17/06/2013

HERPES GENITAL | Síntomas y tratamiento

El herpes genital es una enfermedad de transmisión sexual causada por el virus herpes simplex. Se estima que al menos uno de cada cinco adultos esté infectado con el virus, no obstante no presentan síntomas y no saben que tienen el virus. Los individuos que tienen herpes genital deben conversar con su compañero sexual, usar preservativo y tomar otras medidas preventivas para evitar la transmisión. El herpes genital puede ser transmitido incluso cuando no hay úlceras o burbujas visibles. En este texto vamos a abordar los siguientes puntos sobre el herpes genital:

  • Cómo se adquiere el herpes genital.
  • Síntomas del herpes genital.
  • Diagnóstico del herpes genital.
  • Tratamiento del herpes genital.

Transmisión del herpes genital

El herpes genital es una infección causada por el virus herpes simplex tipo 2, que es transmitido a través de relaciones sexuales. El virus herpes simplex tipo 1 también puede causar herpes genital, pero está habitualmente asociado al herpes labial.

El virus herpes simplex tipo 2 es transmitido por vía sexual, y es altamente contagioso mientras el paciente presente lesiones activas (explicaré los síntomas más adelante). El gran problema del herpes genital es que la transmisión puede ocurrir incluso en las fases en que el paciente está asintomático. Por lo tanto, incluso fuera de la crisis, el paciente continúa eliminando el virus de forma intermitente, de manera que puede transmitir el herpes genital a su compañero(a). Habitualmente, en un periodo de 100 días, el paciente pasa 2 ó 3 eliminando el virus de forma asintomática.

La frecuencia de eliminación del virus se va tornando menor conforme pasan los años en relación a la primera aparición del herpes. La eliminación fuera de las crisis es mayor en los primeros tres meses después de la infección primaria. Después de 10 años de infección, la transmisión fuera de las crisis se va tornando cada vez menos común. Un estudio seleccionó cerca de 400 pacientes con herpes genital hace más de 10 y tomó muestras de sus órganos genitales fuera de las crisis por un periodo de 30 días consecutivos. Apenas el 9% presentaba en este intervalo el virus detectable para transmisión.

Cada vez que el paciente presenta una crisis, su tasa de transmisión asintomática se eleva nuevamente, volviendo a caer conforme la última crisis va quedando más antigua. El 70% de las transmisiones del herpes genital ocurren en la fase asintomática, ya que durante las crisis el paciente suele evitar tener relaciones sexuales.

Los pacientes VIH positivos que también tengan herpes genital son el grupo que más presentan transmisión durante la fase asintomática.

El virus herpes simplex tipo 1 suele causar lesión apenas en la boca, pero puede ser transmitido hacia lo órganos genitales en caso de sexo oral. Una vez contaminados, los pacientes con herpes genital tipo 1 transmiten la enfermedad del mismo modo que los pacientes contaminados por el tipo 2. La diferencia es que las crisis causadas por el tipo 1 suelen ser más débiles y menos frecuentes, y la transmisión fuera de las crisis es menos común.

El virus herpes simplex tipo 2 sobrevive muy poco tiempo en el ambiente, de tal manera que no es muy común la transmisión a través de la ropa o toallas. No hay contagio de herpes genital en piscinas o sanitarios.

El uso del condón reduce la posibilidad de transmisión, pero no la elimina completamente, ya que las lesiones del herpes pueden surgir en áreas de la región genital que no están cubiertas por el preservativo (lea: CONDÓN | Cómo colocar el condón). Por ejemplo, una lesión de herpes en el saco escrotal continúa expuesta incluso con el uso apropiado del preservativo.

Síntomas del herpes genital

La mayoría de los pacientes que se infectan con el virus herpes simplex tipo 2 no desarrollan la enfermedad, permanecen asintomáticos y sin tener conocimiento del contagio. Hay estudios que sugieren que hasta un 80% de los pacientes contaminados no desarrollan síntomas.

En los pacientes que desarrollan síntomas, el cuadro clínico es dividido en dos situaciones: infección primaria y recurrencia.

Infección primaria del herpes genital

Se llama de infección primaria a la primera vez que las lesiones del herpes genital surgen después de que el enfermo ha sido infectado.

Los síntomas del herpes genital tienden a desarrollarse dentro de 3-7 días después de la relación sexual responsable por la infección, pero en algunos casos puede demorar hasta dos semanas. La principal señal del herpes genital son pequeñas burbujas agrupadas en los órganos genitales. Normalmente, las burbujas surgen y enseguida se rompen formando úlceras. En la infección primaria estas lesiones tienden a ser muy dolorosas. Puede haber también comezón local.

Síntomal del herpes genital

Además de la lesión típica del herpes, la infección primaria suele estar acompañada de otros síntomas, como fiebre, malestar y dolores de cuerpo. Pueden surgir linfonodos en la región de la ingle y, si las úlceras están cerca de la salida de la uretra, puede haber intenso dolor al orinar.

En los hombres, las heridas del herpes genital generalmente aparecen en el pene o cerca de éste. En las mujeres, las lesiones pude ser visibles fuera de la vagina, pero generalmente dichas lesiones ocurren en el interior, quedando escondidas. En los casos de lesiones internas, las únicas señales de enfermedad pueden ser el corrimiento vaginal y/o incomodidad durante el acto sexual. Las lesiones del herpes genital también pueden surgir en cualquier punto del perineo y en torno del ano de aquellos pacientes que practican sexo anal.

Las lesiones en la infección primaria del herpes genital suelen demorar unos 20 días en desaparecer.

Recurrencias del herpes genital

Después de la infección primaria, las lesiones del herpes genital desaparecen, y permanecen silenciosas por varios meses. En la mayoría de los pacientes, la infección resurge de tiempos en tiempos, en algunos casos, más de una vez al año. El 90% de los pacientes presentan la primera recurrencia en un intervalo de 18 meses después de la infección primaria. Algunos pueden tener más de 10 recurrencias en el intervalo de un año. Los pacientes que suelen tener recurrencias frecuentes son aquellos que tuvieron una infección primaria prolongada, con lesiones iniciales de herpes que duraron más de un mes.

Las lesiones recurrentes tienden a ser menos dolorosas y duran cerca de 10 días, es decir, la mitad del tiempo de la infección primaria. No es común que hayan otros síntomas como malestar y fiebre. Con el paso de los años, las recurrencias son más débiles y menos frecuentes.

Las recurrencias del herpes genital suelen surgir después de algún evento estresante para el organismo. Entre los más comunes están el esfuerzo físico exagerado, estrés emocional, enfermedad, cirugía reciente, exposición solar en exceso e inmunosupresión. En algunas mujeres, el periodo menstrual puede ser el detonante. Sin embargo, hay casos de recurrencias en los que no es posible identificar ningún factor desencadenante.

Días antes de que las lesiones reaparezcan, el paciente puede sentir algunos síntomas de aviso, como una comezón en los labios mayores, un entumecimiento en el pene o sensación de hormigueo en la región genital. Muchos pacientes logran identificar que una recurrencia del herpes genital está en camino.

En algunos casos el paciente no desarrolla síntomas de infección primaria inmediatamente después de la contaminación, de tal manera que viene a presentar las úlceras años después, luego de algún evento que reduzca su inmunidad. En estos casos, a pesar de ser la primera aparición de las heridas, la enfermedad se comporta más como una recurrencia que como infección primaria, siendo más corta y menos dolorosa. Además, no son comunes síntomas como fiebre y malestar. El problema es que, como es la primera aparición de las heridas, el paciente tiende a pensar que ha sido contaminado recientemente, y eso suele causar problemas en parejas con relación estable desde hace años. En estas situaciones es muy difícil establecer con precisión cuándo el paciente fue infectado y quién lo infectó.

Diagnóstico del herpes genital

Las lesiones del herpes genital son típicas y durante las crisis son fácilmente reconocidas por médicos con experiencia. Si hubiese necesidad de confirmación por medio de laboratorio, o si la lesión no es muy típica, el médico puede recolectar muestras de las úlceras para identificar el virus. En las fases asintomáticas es posible investigar la infección por herpes a través de las serologías, que pueden identificar tanto el virus herpes simplex tipo 1 como el tipo 2. Las serologías también son importantes para el rastreo de compañeros(as) de pacientes infectados.

Los exámenes logran identificar el virus, pero no dan información sobre cuándo el paciente fue infectado.

Tratamiento del herpes genital

Aunque no existe cura para el herpes genital, la infección puede ser controlada con terapia antiviral. El tratamiento con antivirales sirve para acelerar la cura de las lesiones, aliviar los síntomas, impedir complicaciones y reducir el riesgo de transmisión para otros.

Tres medicamentos antivirales son utilizados para el tratamiento del herpes genital: Aciclovir (Zovirax®), Famciclovir (Famvir®) y Valaciclovir (Valtrex®).

El primer episodio de herpes genital es generalmente tratado por 7-10 días por vía oral. Si no hubiese mejoría de las úlceras, el tratamiento puede ser extendido por una semana más. El tratamiento funciona mejor si es iniciado en las primeras 72 horas de síntomas.

En las recurrencias, el tratamiento puede realizarse por apenas 5 días. A las personas con historial de herpes genital recurrente se les aconseja, frecuentemente, que mantengan una reserva de medicamentos antivirales en casa, de tal manera que puedan iniciar el tratamiento apenas surjan las primeras señales de una recurrencia.

Si el paciente presenta raras recurrencias y con pocos síntomas, puede no haber necesidad de tratamiento con antivirales, principalmente si no tiene un compañero o compañera sexual que pueda ser infectado o infectada.

En los pacientes que presentan más de 6 brotes por año se puede indicar la terapia de supresión, que consiste en el uso diario y continuo antiviral en dosis bajas para evitar las recurrencias. La ventaja de la terapia de supresión es que reduce la frecuencia y la duración de las recaídas, pudiendo también reducir el riesgo de transmisión del virus del herpes a un compañero(a) no infectado(a).

No está claro por cuánto tiempo deberá mantenerse la terapia de supresión. Algunos especialistas recomiendan hacer una pausa del tratamiento periódicamente (cada pocos años) para determinar si la terapia de supresión aún es necesaria. Si los brotes retornasen, la terapia de supresión pude ser reiniciada.

La terapia de supresión también puede ser indicada en casos de parejas sexuales con serologías discordantes, o sea, uno de ellos infectado por el herpes y el otro no. La terapia de supresión reduce en más del 50% el riesgo de transmisión. Cuando está asociada al uso del condón, el riesgo de transmisión del herpes genital se torna menor.

Cuidados personales

Además de los medicamentos antivirales, algunos tratamientos caseros pueden ser usados para aliviar los síntomas de un brote de herpes genital. El baño de asiento con agua fría puede disminuir temporalmente el dolor de las heridas. Las mujeres que tengan dolor al orinar pueden sentir menos incomodidad orinando durante el baño de asiento o en una ducha con agua tibia. Los jabones y baños de espuma deben evitarse. También es importante mantener el área genital limpia y seca, y evitar ropa interior apretada. Las cremas y pomadas, por lo general, no son recomendadas. Si el dolor está causando mucha incomodidad, se pueden usar analgésicos y anti-inflamatorios.

Este texto fue traducido por Carlos Ordóñez.
Versión en portugués: HERPES GENITAL | Sintomas e tratamento