Actualizado en 14/11/2013

CÁLCULO RENAL | Causas y síntomas

La piedra en el riñón, también conocida como cálculo renal o litiasis renal, es una enfermedad muy común, causada por la cristalización de sales minerales presentes en la orina. La crisis de cólico renal es uno de los eventos más dolorosos que un paciente puede experimentar durante la vida. El dolor causado por el cálculo renal es muchas veces descrito como peor que el de un parto, fractura ósea, heridas por arma de fuego o quemaduras.

En esta primera parte del artículo sobre piedra en los riñones abordaremos los siguientes puntos sobre el cálculo renal:

  • Cómo surge la piedra en los riñones.
  • Factores de riesgo para el cálculo renal.
  • Síntomas del cálculo renal.
  • Cálculo coraliforme.

¿Cómo se forman los cálculos renales?

La piedra en el riñón es exactamente lo que el nombre dice: una formación sólida compuesta por minerales que surge dentro de los riñones. Más del 70% de las piedras son compuestas por sales de calcio, como oxalato de calcio y fosfato de calcio. También existen cálculos a base de ácido úrico, estruvita (magnesio + amonio + fosfato) y cistina.

Entender la formación de las piedras es simple. Imagine un vaso lleno de agua clara y transparente. Si colocamos un poco de sal, ésta se diluirá y tornará el agua un poco turbia. Si continuamos colocando sal en el vaso, el agua quedará cada vez menos clara hasta el punto en que la sal comenzará a precipitarse hacia el fondo del vaso. La precipitación sucede cuando el agua queda súper saturada con sal, esto es, la cantidad de agua presente ya no es suficiente para diluir la sal.

Este es el principio de la formación de los cálculo. Cuando la cantidad de agua en la orina no es suficiente para disolver todas las sales presentes en la misma, la sales vuelven a su forma sólida y se precipitan en las vías urinarias. Las sales precipitadas en la orina tienden a aglomerarse, formando, con el paso del tiempo, las piedras.

Esta precipitación de las sales presentes en la orina ocurre básicamente por dos motivos: falta de agua para diluir o exceso de sales para ser diluidas.

La mayoría de los casos de cálculo renal ocurre por falta de agua para diluir la orina adecuadamente, y tienen su origen en la ingestión de líquidos. No obstante, hay un grupo de pacientes que incluso bebiendo bastante agua a lo largo del día continúa formando piedras. Son las personas con alteraciones en la composición natural de la orina, presentando exceso de sales minerales; en general, exceso de calcio. La cantidad de calcio en la orina es tan grande que, incluso con una buena ingestión, el agua sigue precipitándose.

Factores de riesgo para el cálculo renal

Como acabo de explicar, tener agua suficiente en la orina es esencial para prevenir la formación de cálculos. Los pacientes que suelen desarrollar cálculos beben, en promedio, menos de 300-500 ml de agua al día, al compararlos con personas que nunca tuvieron piedra en los riñones. Las personas que viven en países de clima tropical o trabajan en lugares muy calientes deben tratar de mantenerse siempre bien hidratadas para evitar la producción de una orina muy concentrada.

El tipo de líquido ingerido no tiene mucha importancia. Aún no hay estudios definitivos que puedan afirmar con 100% de certeza que un tipo de líquido es superior a otro. Algunas investigaciones sugieren que, además del agua, el jugo de naranja, café y tés (incluyendo el famoso té rompepiedras) pueden tener algún beneficio. En cambio, el jugo de toronja (grapefruit, en inglés) parece ser perjudicial, aumentando el riesgo de formación de piedras. Respecto a las bebidas alcohólicas, hay discrepancias, pues hay estudios que indican un aumento en la formación de los cálculos y otros que sugieren reducción de la formación, principalmente con el consumo de vino. El exceso de vitamina C aumenta la excreción renal de oxalato, aumentando el riesgo de piedras de oxalato de calcio.

Las personas que ya tuvieron al menos un episodio de cálculo renal o que tengan antecedentes familiares de piedras en los riñones deben orinar por lo menos 2 litros por día. Como nadie se queda colectando la orina el día entero para medir el volumen, una sugerencia es darle un seguimiento al color de la orina. Una orina bien diluida tiene olor débil y coloración bien clara, casi transparente (lea: ORINA CON OLOR FUERTE). Si su orina está muy amarilla, esto indica deshidratación.

En relación a la dieta, existen algunos hábitos que pueden aumentar la incidencia de piedras en los riñones, principalmente si el paciente ya tuvo concentraciones de calcio en la orina más elevadas que la población promedio. Dietas ricas en sal, proteínas y azúcares son factores de riesgo. Curiosamente, a pesar de que la mayoría de los cálculos son compuestos de calcio y surgen por exceso de calcio en la orina, no hay necesidad de restringir el consumo del mismo en la dieta. La restricción, además, puede ser perjudicial. Si usted ya está perdiendo calcio en exceso a través de la orina y no lo repone con la dieta, su organismo buscará en los huesos el calcio que necesita, lo cual puede llevar a la osteoporosis precoz. El único cuidado debe ser con los suplementos de calcio ya que el consumo de estos, principalmente en ayunas, parece aumentar el riesgo de piedra en los riñones.

Otros factores de riesgo para el surgimiento de cálculos son: obesidad, edad mayor de 40 años, hipertensión, gota, diabetes, ser del sexo masculino y aumento rápido del peso.

Es importante recordar que existen también los cálculos renales formados por la precipitación de algunos medicamentos en los riñones. Varios medicamentos pueden tener como efecto colateral la formación de piedras. Los más comunes incluyen: indinavir, atazanavir, guaifenesina, triantereno, silicato y medicamentos a base de sulfa, como sulfasalazina y sulfadiazina.

Síntomas del cálculo renal

Muchos pacientes tienen piedras en sus riñones y no presentan síntomas. Si la piedra se forma dentro del riñón y queda parada dentro del mismo, el paciente puede quedar años asintomático. Muchas personas descubren el cálculo renal por casualidad, durante un examen de imagen abdominal, como ultrasonido o tomografía computarizada, solicitados por cualquier otro motivo.

calculo renalPiedras muy pequeñas, de menos de 3 milímetros (0,3 centímetros), pueden recorrer todo el sistema urinario y ser eliminadas en la orina sin provocar mayores síntomas. El paciente comienza a orinar y de repente nota que cayó una piedrecilla en el urinario.

El síntoma clásico del cálculo renal, llamado cólico renal, surge cuando una piedra de al menos 4 mm (0,4 cm) queda impactada en algún punto del uréter (tubo que lleva la orina del riñón a la vejiga), causando obstrucción y dilatación del sistema urinario.

El cólico renal es habitualmente un insoportable dolor lumbar, que suele ser el peor dolor que el paciente ha tenido en la vida. El cólico renal deja al paciente inquieto, moviéndose todo el tiempo, buscando en vano una posición que le proporcione alivio. Al contrario de los dolores de la columna, que mejoran con reposo y emporan al moverse, el cólico renal duele intensamente, no importa lo que el paciente haga. A veces, el dolor es tan intenso que viene acompañado de náuseas y vómitos. Sangre en la orina es frecuente y ocurre por lesión directa del cálculo en el uréter.

El cólico renal suele tener tres fases:

1- El dolor comienza súbitamente y alcanza su pico de intensidad en más o menos una o dos horas.

2- Después de alcanzar su ápice, el dolor del cólico renal permanece así por 1-4 horas más, en promedio, dejando al paciente «enloquecido» de dolor.

3- El dolor comienza a aliviarse espontáneamente y a lo largo de más de 2 horas tiende a desaparecer. En casos desafortunados, el proceso llega a durar hasta 12 horas, cuando no se busca atención médica.

Si la piedra queda impactada en la mitad inferior del uréter, el cólico renal puede irradiar hacia la pierna, labios mayores o testículos (lea: DOLOR DE TESTÍCULOS). También es posible que la piedra logre atravesar todo el uréter, quedando impactada solamente en la uretra, que es el punto de menor diámetro del sistema urinario. En este caso, el dolor ocurre en la región pélvica y viene acompañado de ardor al orinar y sangrado. Muchas veces el paciente logra reconocer que hay una piedra en su uretra a punto de salir.

Generalmente, las piedras de menos de 5 cm suelen salir espontáneamente por la orina. Las que miden entre 0,5 y 0,8 cm tienen dificultad de ser expelidas. Pueden salir, pero cuesta mucho. Los cálculos mayores de 0,9 cm son demasiado grandes y no pasan por el sistema urinario, por lo cual se vuelve necesaria la intervención médica para eliminarlos.

Estos cálculos grandes pueden quedar impactados en el uréter, provocando una obstrucción en el drenaje de la orina y la consecuente dilatación del riñón, a lo cual damos el nombre de hidronefrosis. La orina no logra sobrepasar la obstrucción y acaba retenida dentro del riñón. Las hidronefrosis graves deben ser corregidas cuanto antes, pues cuanto mayor es el tiempo de obstrucción, mayores son las posibilidades de lesiones irreversibles del riñón obstruido.

Cálculo coraliforme: un caso aparte

Cálculo coraliforme
Cálculo coraliforme

El cálculo coraliforme tiene ese nombre porque presenta la apariencia de un coral. Son los cálculos más grandes y ocurren generalmente en pacientes con infección urinaria por un bacteria llamada Proteus. Esta bacteria aumenta el pH de la orina y favorece la precipitación de sales, principalmente de la estruvita (compuesto por fosfato, amonio y magnesio).

El cálculo coraliforme es tan grande que es fácilmente visualizado en una simple radiografía de abdomen. Por su tamaño y forma, el cálculo coraliforme no logra salir en la orina y para retirarlo se vuelve siempre necesario la intervención médica. Si no es tratado, este cálculo lleva a infecciones urinarias de repetición y cicatrices en los riñones, pudiendo causar insuficiencia renal terminal.

Este texto fue traducido por Carlos Ordóñez.
Versión en portugués: CÁLCULO RENAL | Causas e sintomas