Actualizado en 19/06/2013

¿QUÉ ES LA RESACA?

Los más recientes datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) muestran que cerca del 30% de los hombres y 10% de las mujeres consumen alcohol en exceso por lo menos una vez por semana. Además, casi el 80% de los jóvenes refieren consumir bebidas alcohólicas regularmente.

En este texto, vamos a explicar qué es y por qué surge la resaca, una de las consecuencias de la intoxicación por alcohol.

Para adentrarnos en el tema de la resaca es necesario saber por qué quedamos ebrios y cuáles son los efectos del exceso de alcohol en el organismo. Por lo tanto, antes de hablar propiamente de la resaca, vamos a revisar lo que sucede con el alcohol luego de ser ingerido.

¿Cómo se metaboliza el alcohol en el organismo?

Cuando comemos o bebemos una sustancia cualquiera, esta pasa básicamente por tres estadios: digestión, absorción y metabolización por el hígado. Es decir, todo alimento que es absorbido por el tracto gastrointestinal obligatoriamente pasa por el hígado antes de alcanzar cualquier otro órgano. Eso vale para alimentos, alcohol, medicamentos, etc. El hígado es una especie de centro de tratamiento de las sustancias ingeridas. Nada llega a la circulación sanguínea central sin antes haber sido procesado por el hígado. El nombre de este proceso es «metabolización hepática».

bebidas alcohólicas

Entre los varios papeles de la metabolización hepática, uno de ellos es desactivar sustancias tóxicas que hayan sido ingeridas, como el alcohol (etanol), por ejemplo.

En realidad, el proceso de metabolización hepática del alcohol es curioso: el hígado humano no produce una enzima que neutralice directamente el alcohol, así que transforma el alcohol en acetaldehído, y solo después en ácido acético, que es un metabolito no activo y no tóxico. Aquí surgen dos problemas: el primero es que el acetaldehído es una sustancia más tóxica que el propio alcohol; el segundo es que el acetaldehído solo es inactivado en ácido acético después de pasar por segunda vez por el hígado.

En resumen, consumimos alcohol, pero antes de que llegue a la circulación sanguínea central, el hígado lo transforma en acetaldehído, una sustancia aun más tóxica. Solo después de rodar por todo el organismo y retornar al hígado, el alcohol ingerido (ahora bajo la forma de acetaldehído) logra ser inactivado en el inofensivo ácido acético.

Después de beber alcohol, el resultado final es el siguiente: el 92% de etanol ingerido es metabolizado por el hígado, el 3% es eliminado en la orina, 5% es eliminado por los pulmones en la respiración (de ahí el test del alcoholímetro) y menos del 1% sale en la piel a través del sudor.

Observación: el acetaldehído es un carcinogénico (sustancia que causa cáncer) y puede causar lesión del hígado si la exposición fuese frecuente y prolongada.

¿Por qué quedamos ebrios?

Bien, hasta aquí ya aprendimos que el alcohol —que es una sustancia tóxica—, después de ser ingerido, es transformado en otro elemento aún más tóxico antes de circular por todo el cuerpo. Pero el problema no termina ahí. La absorción del alcohol por medio de los intestinos es mucho más rápida que la capacidad del hígado de metabolizarlo. El hígado solo logra metabolizar el equivalente a una copa de vino o 300 ml de cerveza por hora. Por lo tanto, si tomamos el equivalente a 5 copas de vino, el cuerpo va a demorar, aproximadamente, cinco horas para eliminar todo ese volumen. Eso significa que después de un consumo exagerado de alcohol, nuestro organismo tendrá que lidiar, por varias horas, con dos sustancias altamente tóxicas circulando en la sangre: alcohol y acetaldehído. Cuando estamos con el estómago lleno, la absorción de etanol se torna más lenta, dando más tiempo al hígado para metabolizar el alcohol que llega. Por ello, la intoxicación por etanol es más intensa cuando bebemos en ayunas. Las bebidas alcohólicas gaseosas son absorbidas más lentamente y los alimentos ricos en proteínas o en azúcar reducen la absorción del alcohol.

El alcohol actúa en todo el organismo, pero sus efectos más visibles se dan en el cerebro, principalmente durante una intoxicación aguda. En pequeñas cantidades, el alcohol tiene acción estimulante en las neuronas, causando euforia y mayor interacción social. Pequeñas dosis ya afectan la coordinación motora y la capacidad de concentración. Conforme el nivel de alcohol se eleva, la capacidad de discernimiento se altera y surgen los comentarios y las acciones inadecuadas. Las dosis más altas de alcohol y acetaldehído en la circulación intoxican las neuronas, causando la inhibición del funcionamiento del sistema nervioso. Conforme la concentración sanguínea se eleva, el paciente va pasando por la siguientes fases: letargia, somnolencia, reducción del nivel del conciencia, coma y, eventualmente, muerte.

Por lo tanto, estar embriagado significa estar con las neuronas intoxicadas por el alcohol (y acetaldehído). Los síntomas de la embriaguez duran hasta que el hígado logre neutralizar todo el alcohol y el acetaldehído que circulan en la sangre, lo que ya vimos que puede llevar horas.

¿Qué es la resaca?

La noche acabó y usted se encuentra con la luz del sol ardiendo en sus ojos. La boca está seca y con gusto amargo. Usted trata de levantarse y nota un mareo residual y una debilidad en las piernas. En ese momento, usted repara que un terrible dolor de cabeza le atormenta. Como si no bastase, aún hay un malestar terrible y una náusea que no provoca vómitos tan sólo porque su estómago está completamente vacío. Usted corre hacia el inodoro y nota que está con diarrea, pero las heces tienen un olor diferente al habitual. Parece olor de alcohol… su mente está en una neblina y los detalles de la fiesta de la noche pasada son apenas flashes. ¿Esto le suena familiar?

Pues lo anterior no es otra cosa que los síntomas de la resaca, el resultado final de horas de exposición a sustancias tóxicas. En realidad, la resaca habitualmente surge cuando el nivel de alcohol en la sangre está muy bajo, casi cero, después del trabajo de limpieza realizado por el hígado.

La resaca parece ocurrir básicamente por tres motivos:

- Intoxicación por el acetaldehído.
- Disminución de la glucosa sanguínea (hipoglicemia).
- Deshidratación.

El acetaldehído llega a ser hasta 30 veces más tóxico para las células que el etanol. En el caso de un consumo exagerado de alcohol, puede haber presencia de este metabolito tóxico en la circulación durante varias horas después de que el individuo ha dejado de beber. Gran parte del malestar de la resaca es consecuencia de la exposición prolongada de las células al acetaldehído, lo cual provoca una especie de inflamación generalizada del organismo. Además, las neuronas quedan intoxicadas, lo cual dificulta el establecimiento de un patrón adecuado del sueño. El sujeto queda somnoliento y la calidad de su sueño es mala, por lo cual queda cansado.

El proceso de metabolización del etanol envuelve vías enzimáticas del hígado que también participan de la producción de glucosa, principalmente en periodos de ayuno. Como esas enzimas están ocupadas metabolizando el etanol, tenemos una caída en el nivel de glucosa para el cerebro y otras regiones del organismo. De ahí surgen los síntomas de debilidad y malestar.

Uno de los efectos adversos del etanol en el cerebro es inactivar la producción de una hormona llamada ADH (hormona antidiurética). Los riñones filtran un promedio de 180 litros de sangre (agua) por día. Gracias a la hormona ADH, de estos 180 litros filtrados, orinamos apenas 1 o 2 por día. El ADH es uno de los principales mecanismos de control de la cantidad de agua corporal. Cuando es inhibido, toda el agua que pasa por los riñones acaba siendo eliminada en la orina. Por ello, algunos minutos después de la ingestión de alcohol, comenzamos a orinar a cada rato. ¿Ya notó lo clara que es la orina después del consumo de bebidas alcohólicas? Eso ocurre porque en este momento su orina es básicamente agua pura. Ese efecto diurético lleva a la deshidratación, que causa los síntomas de boca seca, sed, dolor de cabeza, irritación y calambres.

La ADH solo vuelve a ser producida por el sistema nervioso central cuando los niveles de alcohol se tornan bajos, generalmente después de horas de eliminación excesiva de agua.

¿Cómo evitar la resaca?

La respuesta obvia es: «no beba». Pero imagino que no sea eso lo que usted desea saber.

El riesgo de resaca es mayor cuando hay un consumo de al menos 4 copas de vino o 4 latas de cerveza (o el equivalente en alcohol de cualquier otra bebida) en el intervalo de 2 horas. Esta es una cantidad de alcohol consumida por encima de la capacidad de metabolización hepática, promoviendo gran liberación de acetaldehído hacia la corriente sanguínea.

Como ya se ha dicho, beber más despacio y después de ingerir alimentos ricos en proteínas y carbohidratos disminuye la velocidad de absorción de alcohol por los intestinos, dando tiempo a que el hígado metabolice el alcohol que va siendo consumido. Lo ideal es comer antes de comenzar a beber. Después de la embriaguez, el alcohol ya ha sido absorbido de todo, así que comer sólo aumentará el riesgo de vómito. Sin embargo, esto no impide que usted coma bocadillos durante la fiesta mientras bebe, pues eso ayuda a retardar la absorción del alcohol.

Beber mucha agua antes, durante y después de la fiesta tal vez sea la mejor sugerencia. Cada vez que usted vaya a orinar, beba algo no alcohólico, sea agua, jugo o refrescos (con azúcar, de preferencia).

Curiosamente, las bebidas más oscuras —como el whisky, vino tinto, tequila (que no es tan oscuro) y coñac— generalmente causan peores resacas que el vino blanco, cerveza o bebidas claras, como vodka o gin. No obstante, esto no significa que la cerveza o el vodka no provoquen resaca.

Tomar medicamentos anti-resaca, como Engov, antes de beber tiene poco fundamento científico. Son medicamentos que mezclan sustancias contra náuseas, analgésicos y cafeína, y tratan de amenizar algunos de los síntomas de la resaca. El problema es que su efecto no es tan fuerte muchas horas después de tomado, e inclusive algunos contienen antiinflamatorios o aspirina, que son sustancias que irritan el estómago. El Engov (o similares) no actúa sobre la deshidratación, sobre la hipoglicemia, ni sobre la irritación que el acetaldehído provoca en las células.

Además de no funcionar bien como prevención de la resaca, estos medicamentos pueden, incluso, estimular a beber más, pues el individuo cree que está protegido contra los efectos negativos de un consumo exagerado de alcohol.

¿Cómo curar la resaca?

Beba mucho líquido al despertar. A no ser que usted esté habituado a tomar café por la mañana, lo ideal es evitarlo, pues la cafeína también es un diurético. Agua y jugos son lo ideal. Isotónicos (como el Gatorade) también pueden ser usados.

No existe medicamento que cure la resaca, ni que acelere el metabolismo del etanol. De nada sirve el baño frío, el café, los tés, los productos con olor fuerte o cualquier otra solución casera. Lo importante es la hidratación, carbohidratos y bastante reposo. Habitualmente, la resaca mejora hacia el final del día.

Este texto fue traducido por Carlos Ordóñez.
Versión en portugués: O QUE É A RESSACA?