Actualizado en 03/02/2014

SÍNTOMAS DE LA HIPERTENSIÓN

La hipertensión arterial, conocida popularmente como presión alta, es una de las enfermedades más comunes en todo el mundo, y acomete cerca de 1 de cada 5 personas. En muchos países, más de la mitad de la población arriba de 60 años es hipertensa.

En este artículo, vamos a enfocarnos en los síntomas de la hipertensión arterial. Si usted está buscando informaciones sobre la presión alta, no deje de leer: HIPERTENSIÓN ARTERIAL

¿Qué es la presión arterial? ¿Qué es la hipertensión?

Antes de seguir con los síntomas de la hipertensión arterial sistémica, vamos a dar una breve explicación para que el lector entienda algunos conceptos básicos.

La presión arterial es la presión que la sangre dentro de las arterias ejerce sobre sus paredes. La presión arterial es pulsátil, es decir, aumenta a cada palpitación del corazón y disminuye cuando el mismo se relaja. Sístole es el nombre que se le da a la contracción del músculo cardiaco, por lo tanto, presión sistólica es la presión arterial durante cada palpitación. Luego, presión diastólica es la presión arterial durante la fase en que el músculo cardiaco está relajado.

 

La presión arterial es medida en estos dos momentos; por eso, es descrita siempre con dos valores, conocidos como presión máxima y presión mínima. En realidad, como acabamos de ver, el nombre correcto es presión sistólica y presión diastólica. Por lo tanto, una presión de 110/70 mmHg* significa una presión sistólica de 110 mmHg y una presión diastólica de 70 mmHg.

* mmHg es la sigla para milímetro de mercurio, que es la unidad estándar para medir la presión arterial.

Los valores de la presión arterial son clasificados de la siguiente manera:

Presión arterial normal: valores menores o iguales a 120/80 mmHg.
Pre-hipertensión: valores entre 121/81 – 139/89 mmHg.
Hipertensión grado I: valores entre 140/90 – 159/99 mmHg.
Hipertensión grado II: valores mayores o iguales a 160/100 mmHg.

Nuestro organismo fue creado para trabajar con presiones arteriales alrededor de 120/80 mmHg. Cuando nuestros vasos y órganos son expuestos a un aumento crónico de la presión arterial, o sea, la hipertensión, existe un gran riesgo de lesiones en los mismos, principalmente en el cerebro, corazón, riñones y ojos.

Síntomas de la hipertensión arterial

La hipertensión arterial es una enfermedad peligrosísima, pues tiene una característica: no produce síntomas en la inmensa mayoría de los casos. No es por nada que es llamada de «asesina silenciosa».

El simple hecho de que la presión dentro de las arterias se eleve no es suficiente para producir síntomas. Los síntomas de la hipertensión arterial solo surgen tardíamente, después de que algún órgano esté con grave lesión. En realidad, en estos casos, no son señales o síntomas de hipertensión lo que sentimos, sino señales y síntomas de las consecuencias de años y años de hipertensión no tratada adecuadamente, como, por ejemplo, síntomas de insuficiencia cardiaca, accidente cerebrovascular o insuficiencia renal.

Por eso, todas las personas deben tener su presión arterial medida por lo menos una vez cada dos años. Si usted nunca trató de saber cómo anda su presión arterial porque cree que algún síntoma lo alertará sobre el problema, sepa que usted podría estar en este momento con la presión elevada, sufriendo daños en órganos vitales.

Para reforzar el enunciado más importante de este texto: si usted no mide su presión arterial es IMPOSIBLE saber si está normal o alta.

Mitos sobre los síntomas de la hipertensión

Lamentablemente, algunos mitos sobre la hipertensión están tan infundidos entre la población que incluso la palabra del médico no logra convencer al paciente de lo contrario. Es impresionante la cantidad de personas que afirman saber reconocer cuando su presión arterial está elevada. Vamos a examinar algunos de estos mitos:

Síntomas de la hipertensión: dolor de cabeza o dolor en la nuca

Este tal vez sea el mayor mito en relación a la hipertensión. Es extremadamente común que el paciente relacione un dolor de cabeza con una elevación de su presión arterial. Vamos a los hechos.

Todos paciente con dolor, principalmente si es de fuerte intensidad, presenta una presión arterial arriba de los valores habituales, ya sea por dolor de cabeza, dolor de estómago o dolor en el dedo del pie. Por lo tanto, es lógico que el paciente note siempre que su presión está alta cada vez que tiene un dolor de cabeza fuerte. El problema aquí es confundir causa con efecto.

La presión arterial sólo puede ser considerada como la causa del dolor de cabeza cuando alcanza niveles muy elevados, generalmente arriba de 200 mmHg de presión sistólica y/o 110 de presión diastólica. Los pacientes con pico hipertensivo, es decir, con elevaciones súbitas de la presión, muy arriba de lo habitual, son generalmente aquellos en que es aceptable asociar un dolor de cabeza a un descontrol de la presión arterial.

Aquí cabe hacer una aclaración: si el paciente tiene hipertensión grado II mal controlada desde hace meses, puede no sentir molestias incluso con valores exorbitantes como 220-240 mmHg de presión sistólica.

Conclusión: dolor de cabeza o dolor en la nuca no son síntomas confiables de hipertensión arterial.

Síntomas de la hipertensión: nerviosismo y ansiedad

Otra asociación muy común es la de crisis de ansiedad e hipertensión. La lógica es la misma de la del dolor de cabeza. Es obvio que toda persona nerviosa tendrá su presión arterial más elevada. Pero es la ansiedad la que aumenta la presión y no la presión alta la que provoca una ansiedad. Aquella creencia de «Fulano anda muy nervioso últimamente. Eso debe ser presión alta», no tiene ninguna base científica.

No obstante, una vez más, la crisis hipertensiva es una excepción. En algunos casos, principalmente en pacientes con corazón débil, un pico hipertensivo grave y súbito (presiones arriba de 200 mmHg de sistólica) puede causar un mayor esfuerzo para el corazón, llevando a síntomas como cansancio y falta de aire, que pueden provocar mucha ansiedad en personas más sensibles.

Conclusión: nerviosismo y ansiedad no son síntomas confiables de hipertensión arterial.

Síntomas de la hipertensión: sangrado nasal

El sangrado nasal es otro síntoma frecuentemente asociado a la hipertensión, pero que ocurre solo en algunos casos. Hay trabajos de investigación que muestran que apenas el 15% de los pacientes que buscan una emergencia por descontrol de la presión arterial presentan sangrado nasal. O sea, el 85% de los pacientes, incluso con crisis hipertensiva, no sangran por la nariz.

Existen decenas de causas para el sangrado nasal, por eso, antes de culpar a la hipertensión, si su nariz sangra con frecuencia, busque un otorrinolaringólogo, pues es posible que haya otra causa para este problema.

Conclusión: el sangrado nasal no es un síntoma confiable de hipertensión arterial.

Síntomas de la hipertensión: mareos

Los mareos no son un síntoma habitual de la hipertensión. En realidad, los pacientes hipertensos, incluso bajo tratamiento, suelen tener mareos, no como síntoma de elevación de la presión, sino como efecto colateral de los medicamentos, principalmente cuando la presión cae muy rápidamente.

Si la presión sube mucho y súbitamente, y aquí estamos hablando de valores arriba de 200-220 mmHg de presión sistólica, es posible que el paciente refiera algún grado de mareo o sensación de cabeza leve. Es importante destacar que los picos hipertensivos pueden ocurrir en los cuadros de ACV (lea: 7 SÍNTOMAS DEL ACV), y el mareo es un síntoma común de esta complicación.

Conclusión: los mareos no son un síntoma confiable de hipertensión arterial.

Síntomas de la hipertensión: ondas de calor y rojez facial

El aumento de la presión arterial no provoca calores ni deja el rostro más enrojecido.

El rubor y el calor facial ocurren cuando los vasos sanguíneos se dilatan en el rostro. Este cuadro puede surgir por diversos factores, tales como la exposición al sol, calor, frío, alimentos picantes, viento fuerte, bebidas calientes, reacciones a productos de piel, estrés emocional, consumo de alcohol o ejercicio físico… situaciones estas que pueden causar alteraciones de la presión arterial temporalmente.

Conclusión: calor y rubor facial no son síntomas confiables de hipertensión arterial.

Consideraciones finales

Lo que querríamos transmitir en este artículo es la noción de que en más del 90% de los casos, la hipertensión arterial es una enfermedad silenciosa, que puede estar presente durante años, sin provocar ni siquiera un síntoma.

Cuando los síntomas ocurren, generalmente están relacionados a crisis hipertensivas, con aumentos importantes y súbitos de la presión arterial, situaciones que no son frecuentes en la mayoría de los pacientes hipertensos.

Por lo tanto, si usted no midió su presión arterial recientemente, es imposible estimar su valor. Y si usted no mide su presión arterial de tiempo en tiempo, puede estar sufriendo lesiones de órganos nobles, que lo llevarán en el futuro a enfermedades graves.

Este texto fue traducido por Carlos Ordóñez.
Versión en portugués: SINTOMAS DA HIPERTENSÃO