Actualizado en 19/06/2013

ANEURISMA CEREBRAL | Síntomas y tratamiento

El aneurisma cerebral es una protuberancia en forma de globo que surge en una o más arterias cerebrales, producto de un debilitamiento de la pared del vaso. El aneurisma tiene una pared mucho más débil que la arteria saludable y, por eso, presenta gran riesgo de rotura, pudiendo causar hemorragias cerebrales graves.

En este texto vamos a abordar los siguientes aspectos sobre el aneurisma cerebral:

  • ¿Qué es un aneurisma cerebral?
  • ¿Qué tan común es un aneurisma cerebral?
  • ¿Cuáles son los factores de riesgo para el aneurisma cerebral?
  • ¿Cuáles son los síntomas del aneurisma cerebral?
  • ¿Cuál es el riesgo de rotura de un aneurisma cerebral?
  • ¿Cuál es el tratamiento del aneurisma cerebral?

Para informaciones sobre los aneurismas de la aorta abdominal, lea: ANEURISMA DE LA AORTA ABDOMINAL

¿Qué es un aneurisma cerebral?

Las arterias de nuestro cuerpo son vasos sanguíneos con una pared muscular bien resistente, capaces de soportar la presión de la sangre al pasar por dentro de ellas. Si por algún motivo un punto de la arteria se torna más débil, ésta dejará de ser capaz de soportar la presión sanguínea, cediendo lentamente, formando un área dilatada, como si fuese un saco o un globo. De ahí el nombre aneurisma sacular.

Aneurisma cerebral sacular

Prevalencia del aneurisma cerebral

Se estima que hasta un 5% de la población tenga al menos un aneurisma cerebral. El 20% de estos, poseen dos o más aneurismas al mismo tiempo. Los aneurismas son más comunes en las mujeres y en personas con más de 50 años. Sin embargo, la tasa de hemorragia intracraneal por rotura de un aneurisma cerebral es de apenas 10 de cada 100,000 personas. Por lo tanto, se puede concluir que, pese a que el aneurisma cerebral no es una situación rara, la mayoría de ellos no se rompe. En realidad, la mayoría de los aneurismas no causa síntomas y el paciente ni siquiera desconfía de que lo tiene.

El problema es que la rotura de un aneurisma, pese a no ser común, es una situación dramática. El 15% de los pacientes fallece antes de que sea posible llegar al hospital y el 50% muere incluso después de ser socorridos. E incluso cuando el paciente sobrevive a una hemorragia cerebral, el 50% queda con secuelas neurológicas.

Factores de riesgo para el aneurisma cerebral

Los aneurismas surgen por una debilidad en la pared de las arterias. El paciente no suele nacer con un aneurisma, sino que lo desarrolla a lo largo de la vida. Por lo general, para que un aneurisma se forme, es necesario más de un factor que actúe de forma concomitante. Entre los factores de riesgo más comunes están:

Tabaquismo.
Hipertensión (lea: HIPERTENSIÓN ARTERIAL | Síntomas y tratamiento).
Anormalidad congénita de la pared de la arteria.
Endocarditis infecciosa.
Historial familiar de aneurismas cerebrales.
Edad arriba de los 40 años.
Presencia de una malformación arteriovenosa (MAV).
Uso de drogas, especialmente cocaína.
Exceso de alcohol (lea: ¿QUÉ ES LA RESACA?).
Tumores cerebrales.
Trauma craneoencefálico.

Algunas enfermedades genéticas están asociadas a un mayor riesgo de formación de aneurismas cerebrales. Los pacientes que tienen cualquiera de las enfermedades abajo citadas presentan mayor posibilidad de tener aneurismas:

Riñones poliquísticos.
Displasia fibromuscular.
Síndrome de Osler-Weber-Rendu.
Coartación de la aorta.
Síndrome de Moyamoya.
Síndrome de Marfan.
Síndrome de Ehlers-Danlos.
Pseudoxantoma elástico.
Deficiencia de Alfa1-antitripsina.
Lupus eritematoso sistémico (lea: LUPUS ERITEMATOSO SISTÉMICO).
Anemia falciforme.
Neurofibromatosis tipo 1.
Esclerosis tuberosa.

Algunas de estas enfermedades son raras, otras son relativamente comunes. Debemos prestar especial atención a la enfermedad poliquística renal, que es un desorden común, que acomete a 1 de cada 400 personas y aumenta el riesgo de aneurismas cerebrales en hasta siete veces.

Síntomas del aneurisma cerebral

La mayoría de los aneurismas cerebrales son pequeños y no presentan señales o síntomas. Muchos son descubiertos accidentalmente durante exámenes de imagen, como tomografía computarizada o resonancia magnética del cráneo, los cuales son solicitados por otros motivos.

A pesar de ser habitualmente asintomático, dependiendo de la localización y del tamaño, el aneurisma puede comprimir algunas áreas cerebrales importantes, provocando síntomas. Los más comunes son: dolores de cabeza, visión borrosa, alteraciones de pupila, hormigueo, adormecimiento o parálisis de un lado de la cara.

No obstante, lo más común es que el aneurisma permanece silencioso, causando síntomas apenas en el momento en que ocurre la ruptura.

La rotura de un aneurisma cerebral provoca un AVE hemorrágico, que es una emergencia médica gravísima, con elevada tasa de mortalidad (lea: 7 SÍNTOMAS DEL ACV (Accidente cerebrovascular)). Cuando un aneurisma se rompe, generalmente provoca la llamada hemorragia subaracnoidea, que es causada por el sangramiento hacia el espacio subaracnoideo, lugar de las meninges donde circula el líquido cefalorraquídeo. Este tipo de hemorragia es típica de aneurismas rotos.

Cuando la sangre escapa hacia el espacio subaracnoideo, el paciente presenta síntomas súbitos. Debe buscarse ayuda médica inmediatamente si el paciente presenta de súbito uno o más de los síntomas abajo:

El peor dolor de cabeza de su vida.
Pérdida de la conciencia.
Crisis convulsiva.
Rigidez en la nuca.
Vómitos abundantes (a chorros).
Visión turbia o doble.
Dolor súbito arriba o atrás del ojo, con dificultad para ver.
Dificultad para caminar o fuerte mareo repentino.
Debilidad y adormecimiento en un lado del cuerpo.

Riesgo de rotura de un aneurisma

El riesgo de que un aneurisma cerebral se rompa está directamente relacionado con su tamaño y con la velocidad de crecimiento. Los aneurismas de bajo riesgo son aquellos con menos de 5-7 milímetros (0,5 – 0,7 centímetros) de diámetro y sin crecimiento a lo largo de varios meses. Cuanto mayor es un aneurisma, más débil es su pared y mayor es la posibilidad de que continúe creciendo hasta romperse.

Además del tamaño y de la velocidad de crecimiento, otro factor importante en el riesgo de rotura es la localización del aneurisma dentro del cerebro. Los aneurismas de la circulación posterior, envolviendo las arterias del sistema vertebro-basilar o comunicantes posteriores, presentan las mayores tasas de ruptura.

Los estudios muestran que los aneurismas mayores de 2,5 cm, localizados en las arterias posteriores del cerebro, presentan un riesgo de sangramiento arriba de 50% en un periodo de 5 años.

Los dos exámenes más usados para diagnosticar y dar seguimiento a un aneurisma cerebral son la angiorresonancia magnética nuclear y la angiotomografía computarizada del cráneo.

Tratamiento del aneurisma cerebral

La decisión de tratar un aneurisma cerebral que no esté roto depende del riesgo de rotura que presenta a corto/medio plazo. Los aneurismas pequeños en zonas con bajo índice de sangrado pueden ser apenas observados.

Estos aneurismas de bajo riesgo pueden ser monitoreados anualmente con exámenes de resonancia magnética o tomografía computarizada por tres años seguidos. Si el aneurisma se mantiene estable, los exámenes pueden espaciarse para cada 2 ó 5 años. Si fuese posible detectar que el aneurisma surgió recientemente (como en el caso de que el paciente tenga una tomografía reciente sin evidencias de aneurismas), los primeros exámenes deben realizarse con intervalos de 6 meses, pues los aneurismas nuevos son aquellos con mayor riesgo de crecimiento.

Los pacientes en tratamiento conservador deben ser instruidos para evitar el tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol, medicamentos estimulantes, drogas ilícitas y esfuerzo físico excesivo.

En el caso de aneurismas grandes, con elevado riesgo de ruptura, o en los aneurismas que ya se rompieron, el tratamiento es quirúrgico, a fin de interrumpir el flujo sanguíneo hacia la zona del aneurisma, preservando el paso de la sangre hacia la arteria. En el caso de un aneurisma roto, la cirugía es obviamente urgente.

La embolización del aneurisma es un método menos invasivo que la cirugía y ha ganado popularidad en los últimos años. El proceso es semejante a un cateterismo. El cirujano inserta un catéter en una arteria, generalmente en la ingle, que es empujado a través de su cuerpo hasta el aneurisma. Al llegar al aneurisma, un hilo de platino maleable es implantado dentro del mismo, interrumpiendo el flujo sanguíneo y provocando una trombosis del aneurisma. El video que sigue muestra cómo se realiza este procedimiento. El video está en inglés, pero no es necesario escuchar la narración para entender el procedimiento.

Este texto fue traducido por Carlos Ordóñez.
Versión en portugués: ANEURISMA CEREBRAL | Sintomas e tratamento